Sin duda nuestro pueblo posee conocimientos muy acabados acerca de la flora y fauna este gran territorio ancestral, sabiduría que surge de la interdependencia natural entre el/la mapunche y la Ñuke Mapu, tanto a nivel individual como colectivo. Podríamos agregar que el conjunto de conocimientos recabados por nuestros kuyfiketse mongen a través del tiempo ha sido sistematizado por medio del Kuyfi Srakisuam lo que en mi opinión nos permite afirmar, sin ánimo de ser irreverentes (porque a más de alguno ya se le pasó por la cabeza), que existe una ciencia Mapuche relativa a la naturaleza: una especie de Ciencias Naturales Mapuche. Es más, tendríamos que incorporar al conjunto de las ciencias Mapuche al menos a (1) la medicina, que involucra aspectos espirituales y religiosos que la hacen más completa que la medicina occidental, y (2) a la astronomía, ciencia a la que me referiré prontamente por motivo del We Tripantu.
A pesar de la evidencia anterior, la sociedad dominante ha desechado el Kimün como conocimiento válido y al Srakisuam (pensamiento, raciocinio, forma de observar y entender el universo) como herramienta que permita llegar a una verdad comprobable. Agreguemos a esto que producto de los procesos de invasión español y chileno-argentino, se produjo un estancamiento en el desarrollo de nuevos conocimientos, es decir, el Kuyfi Srakisuam fue perdiendo vitalidad. Dada esta situación, es importante que en la actualidad el Pueblo-Nación Mapuche empiece a darle importancia a este aspecto de nuestra cultura para que junto a las reivindicaciones territoriales, culturales, religiosas y lingüísticas, nuestras ciencias ancestrales retomen el lugar que antiguamente tenían y comiencen a generar nuevo kimün.
Importante dejar en claro que se tiene la impresión de que casi todo el conocimiento Mapunche (Kimün) ha sido generado en base al Müpiltun (religión, fe). La experiencia indica que tanto el Müpiltun como el Srakisuam son medios válidos para generar conocimiento, es más, la interdependencia de ambos da solidez al Mapuche Kimün.
De aquí en adelante nos centraremos el Srakisuam como generador de Kimün.
Primero que todo ¿Qué es Srakisuam?
Srakisuam se compone, a mi modo de ver, de dos términos:
sraki: lexema o raíz del verbo srakin, “contar” y “calcular”.
suam: engloba las acepciones “necesidad”, “voluntad”, “deseo”, “intención” y, en algunos casos, “asunto”.
En general, somos muchos los que hacemos la equivalencia Srakisuam = cosmovisión. Pero tendríamos que agregar, atendiendo a la etimología de la palabra, que el Srakisuam engloba al aspecto aritmético-lógico del pensamiento Mapuche. Aquí encontramos operaciones básicas (sumar, restar), relaciones matemáticas del tipo “mayor, menor e igual que” (comparación entre dos cantidades), nociones espaciales (distancia, tamaño), nociones temporales, etc., en base a las cuales se construye una forma de “entender el entorno” (¿cosmovisión?). También habría que agregar al aspecto aritmético-lógico un aspecto filosófico propio.
Y… ¿Qué es una Ciencia?
Una ciencia según la Real Academia Española (RAE), institución elabora las reglas normativas del Winka Süngun, proviene del término latino scientĭa y se define como un “conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”.
Recuerdo que en algún momento de mi enseñanza básica, en una escuela rural de la actual comuna de San Juan de la Costa, nuestro profesor de “Ciencias Naturales” nos decía que las ciencias se regían por el Método Científico. En base a este postulado, realizamos varias y entretenidas experiencias en las que aplicamos una serie de pasos definidos que nos permitieron llegar a conclusiones que el profesor conocía de antemano.
Y… ¿Qué es el Método Científico?
En términos clásicos el Método Científico es un "conjunto de pasos fijados de antemano por una disciplina con el fin de alcanzar conocimientos válidos mediante instrumentos confiables". En lo que respecta a la etimología de la expresión, tenemos que meta proviene del griego y significa “hacia, a lo largo”, odos también proviene del griego y significa “camino”, y que, como se mencionó anteriormente, scientĭa tiene el origen latino “conocimiento”. Por tanto, etimológicamente Método Científico significa “camino hacia el conocimiento”, concepto que podríamos traducir al Che Süngun como “Kimün Srüpü” (suena bien, ¿No?).
Los pasos del Método Científico que tuvimos que aplicar en nuestros experimentos escolares fueron los definidos por el filósofo inglés Francis Bacon:
Observar: Observar es aplicar atentamente los sentidos a un objeto o a un fenómeno, para estudiarlos tal como se presentan en realidad, puede ser ocasional o causalmente.
Inducir: La acción y efecto de extraer, a partir de determinadas observaciones o experiencias particulares, el principio particular de cada una de ellas.
Construir una hipótesis: Planteamiento mediante la observación siguiendo las normas establecidas por el método científico.
Experimentar: Probar la hipótesis.
Demostrar o refutar de la hipótesis.
Reportar las conclusiones: teoría científica, conocimiento válido.
Ahora, dado que en muchas ciencias no se puede realizar la experimentación, como en el caso de la física teórica, según el kimche Wikipedia una definición más general de Método Científico podría ser: "proceso de conocimiento caracterizado por el uso constante e irrestricto de la capacidad crítica de la razón, que busca establecer la explicación de un fenómeno ateniéndose a lo previamente conocido, resultando una explicación plenamente congruente con los datos de la observación".
A continuación comentaré algunas experiencias que he tenido y que me han llevado a la firme convicción de la existencia de “Ciencias” Mapuche, planteamiento que ya ha sido sostenido por varios peñi antes que mi.
ADVERTENCIA: En estas líneas se tratarán varios temas. Quizás demasiados. El lector o lectora evidentemente puede obviar lo que le parezca irrelevante.
Hace algunos años, en un traftun que realizó mi müchulla (“comunidad”) junto a algunos kimche del territorio Künko, apareció el concepto lüf-pisre como manifestación previa a la erupción de un volcán. Según se dijo, es una especie de “calor” que se mueve en la tierra a modo de serpiente y a la que hay que estar atentos porque es señal inequívoca de hay que estar preparados. En términos de etimología, lüf es “llama (de fuego)” y pisre es “granizo, nieve”. No olvidemos que en Che Süngun volcán recibe el nombre de wentepisre y que dentro de cada volcán reside un Pillan. Por tanto, para anticiparse a la erupción de un volcán, aparte de las advertencias entregadas por nuestros kuifiketse mongen en los pewma y en las visiones de los ngenpin y machi, la Ñuke Mapu envía señales a todos los mapunche. El problema es que en la actualidad ya no somos capaces de ver las señales de la naturaleza… ¿Vimos las señales previas al Füta Nüyün (terremoto) de febrero?
Otra experiencia bastante aclaradora fue un provechoso nütramkan que se dio en mi müchulla respecto a la Medicina Mapuche: actualmente, en el antiguo territorio Künko, nuestra ancestral medicina se ha reducido a la “medicina naturista” en la que importan sólo las hierbitas y las recetas. No es difícil llegar a la conclusión que para que nuestra medicina logre la sanidad de la persona es necesario que dos componentes funcionen coordinadamente: el componente müpiltun (fe) y el componente l'awentun (uso intencional y racional de los elementos sanadores que nos proporciona la Ñuke Mapu).
En el caso del müpiltun, es evidente que una persona que no confía en el tratamiento indicado por el/la machi y/o el/la l'awentujo no logrará sanarse del mal que lo aqueja. Nótese que no hablamos del concepto enfermedad pues dicho concepto, en su forma tradicional, no encaja dentro del Srakisuam, lo que se deduce de su no existencia en Che Süngun: para el mapunche una alteración en la salud de una persona no es una simple consecuencia de la intromisión de “bichos” (virus, bacterias) que provocan un desajuste o desarmonización de algún sistema interno (metal o físico). Para el mapunche existe el kutran (dolor), manifestación física, mental y espiritual de que algo no anda bien en el entorno y en la o las personas. Habiendo kutran deben buscarse las causas del problema: una cirugía, la administración de antibióticos, las pastillas o el psicólogo, no pueden hacer frente a la globalidad del mal que origina el kutran… es necesario un tratamiento integral.
(Espero no haber escrito ninguna torpeza que ofenda a mis kuyfiketse mongen, porque no soy muy entendido en el tema de la medicina.)
Al parecer, en la actualidad la definición de enfermedad ya se parece más a una concepción Mapuche de las causas que originan el kutran, proceso que ya se ha visto en otros ámbitos.
Si nos centramos sólo en el l'awentun, sin considerar el müpiltun (imprescindible componente mental-espiritual-religioso), actualmente sólo tenemos los restos de lo que fue una útil y compleja ciencia. Consideremos que:
Las/os actuales lawentujo han perdido el conocimiento de cuándo y cómo obtener los elementos de la Ñuke Mapu necesarios para elaborar curas (agua, hierbas, barros, piedras, cortezas, etc.).
Los elementos necesarios para la elaboración de curas se encuentran contaminados (por forestales, basurales, erosión, descuido, etc.).
Nuestros cuerpos están sometidos a constantes ataques: comemos basura, respiramos aire contaminado, bebemos agua con plomo, somos adictos a las pastillas (como en mi caso), etc.
Nuestra mente está influenciada por la llamada 'occidentalidad'.
Por tanto no es de extrañarse que muchos nos cuestionemos los resultados de aplicar la medicina tradicional en base a las consideraciones expuestas. Agreguemos a esta situación que actualmente muchas comunidades han accedido a financiamientos del estado chileno, a través de programas asistencialistas, con los cuales han creado viveros para tener hierbas medicinales a mano sin considerar que dicho l'awen necesita crecer en su entorno natural bajo la protección de entidades que ejercen la función de ngen… Un problema que hay que atender.
Pero, ¿Cuál es el tema de fondo en el caso de la medicina mapuche?
Intentaremos responder esta pregunta más adelante.
IMPORTANTE: me tomaré unas cuantas líneas para hacer un pequeño homenaje.
En toda agrupación humana hay hombres y mujeres que destacan por su sabiduría, por su rectitud, su fortaleza física/espiritual y bondad. Son personas que inspiran respeto con sólo verlos/as a los ojos, y que constituyen el orgullo de un pueblo o nación. Me imagino, por ejemplo, que los ingleses se jactarán de que Darwin haya dejado su huella en la ciencia y que los indios (de la India) tendrán como uno de los más grandes íconos de su historia a Gandhi. Como mapunche de estos tiempos considero que nuestro pueblo también tiene personas que pasarán a la historia y serán fuente de inspiración para las siguientes generaciones. Una de aquellas personas es Arturo Camiao Cumilef.
Quienes conocemos a don Arturo Camio sabemos que es un kimche (sabio), srituche (persona recta), newenche (persona de gran fortaleza) y kümeche (persona bondadosa), los cuatro requisitos para ser un Apo Ülmen (cacique). Afortunadamente los procesos mapunche williche post-dictadura chilena permitieron que Arturo Camiao se convirtiera en la máxima autoridad del Künko ayllasrewel (Jurisdicción de San Juan de la Costa) desde principios de los años 1990.
Una curiosidad del Apo Ülmen Arturo Camiao es que fue elegido por las comunidades en un proceso “democrático”, rompiendo la tradición ancestral por segunda vez en el territorio Künko ya que el predecesor de Arturo Camiao destituyó al Apo Ülmen Mateo Panguil con ayuda de las fuerzas represivas de la dictadura chilena a finales de la década de 1970. Ya que tocamos el tema de la elección de un Apo Ülmen, es importante mencionar que:
Para elegir a un Apo Ülmen en el territorio williche existe todo un ritual que incluye una serie de pruebas para verificar que él o los candidatos (descendientes de anteriores Apo Ülmen) posean las cuatro características antes mencionadas (kimche, srituche, newenche y kümeche).
Las “elecciones populares” no encajan el Kuyfi Srakisuam, pues nuestros ancestros se dieron cuenta de los vicios en los que caen los electores y la facilidad con la que pueden ser influenciados.
Por las razones anteriores, el candidato a Apo Ülmen tiene que demostrar previamente que es el mejor para el “cargo”.
En el caso del Apo Ülmen Camiao hay que decir que las cuatro características necesarias son evidentes en él, por lo que su elección estuvo acorde a lo que la tradición ordena.
Me imagino que el lector o lectora se estará preguntando: ¿Qué es un Apo Ülmen? ¿Son todos los actuales Apo Ülmen aptos para su cargo? ¿Ha habido Apo Ülmen mujeres? ¿La “democratización” de la elección de un Apo Ülmen es un retroceso político-cutural? ¿Cómo se elegirán los futuros Apo Ülmen?
Quizás podríamos revisar este tema en otra oportunidad. Fin del homenaje.
Hasta no hace mucho estuve en la búsqueda del nombre en Che Süngun del conocido “monito del monte”, búsqueda que terminó cuando el gran kimche y filósofo Mapuche Arturo Camiao me enseñó aquella palabra que tanto buscaba, además de contarme algunas curiosidades de tan intrigante animalito. Revisemos antes algo de información del monito del monte:
Monito del monte
Nombres comunes: Monito del Monte, Yaca, Chumaihuén, Ngurrufilo.
Nombre “científico”: Dromiciops gliroides.
Longitud total: 228 – 250 [mm].
Cola: 102 – 130 [mm].
Hábitat: bosques templados húmedos de lo que hoy es Chile, habita entre los 36º y los 43º de Latitud Sur (Concepción a Chiloé), donde encuentra un sotobosque denso especialmente rico en especies como el colihue o la quila, comunidades arbustivas de mirtáceas con especies como arrayán o algunas otras especies arbustivas como el michay, que son su hábitat preferido.
Reproducción: Nacen en camadas y tienen de 1 a 4 crías al año. Las hembras poseen cuatro mamas para alimentar a sus crías y alcanzan su madures sexual al segundo año de vida.
Alimentación: Su alimentación es insectívora a base de larvas, crisálidas de polillas y mariposas. Durante el otoño también come frutos silvestres para acumular reservas en su cola, y así poder dormir todo el invierno, cuando escasea el alimento.
Depredadores: Sus depredadores principales son el zorro chilla y el Concón.
El monito del monte es un marsupial del orden Microbiotheria, considerado un “fósil viviente” ya que es una especie en un estado de transición entre reptil y mamífero. El monito del monte tiene una capacidad imperfecta de mantener su calor corporal (variaciones entre 8º a 10º, he incluso hibernar conprocesos metabólicos mínimos), característica de los reptiles primitivos, al contrario de los mamíferos moderno cuyo calor corporal tiene fluctuaciones de hasta 1ºC, es por esto que es considerado un “reptil con pelo”. Si bien esta especie debió haberse extinguido entre los periodos Oligoceno y el Mioceno, es decir, entre 34 millones de años y 5 millones de años atrás, sobrevivió protegiéndose y adaptándose en los bosques del territorio Mapuche.
Otra característica llamativa de este animalito es su relación mutualista con el quintral. El monito del monte se alimenta de los frutos del quintral, dispersando las semillas a través de la defecación.
A continuación tenemos un video en el que podremos apreciar las características fisicas del monito del monte:
Según el Apo Ülmen Arturo Camiao, el nombre en Che Süngun del monito del monte es t'ewmell', palabra muy difícil de pronunciar en donde la “t'” es una t interdental, y la “ll'” una combinación de la “l soplada” williche (que habitualmente se representaba como la combinación “sl” y que ha sido definida como una "l" lateral alveopalatal retroflejo sonoro) más el sonido de la “y”. Quizás podríamos escribirlo “t’ewmesly” pero es muy enredado (por eso dicen que la palabra escrita jamás superará la profundidad y belleza de la palabra hablada). Ahora, según la información disponible en Internet y que no he podido corroborar en territorio wenteche, en Mapu Zugun el “monito del monte” recibiría el nombre de ngürüfilu (zorro-culebra), denotando las características reptilianas de dicho animal y sus características de mamífero, en donde lo de “zorro” provendría probablemente de los aullidos que emite. Habría que comprobar que nombre es de más antiguo, pero todo indica, como ha pasado en varias oportunidades, que el nombre en Che Süngun es de data más antigua o tiene un significado más propio.
El Apo Ülmen Camiao también me explicó que los t'ewmell' se mantenían dormidos en invierno, colgando de sus colas, y que a veces caían sin darse cuenta. Don Arturo asoció inmediatamente dicho comportamiento a una “hibernación”. Recordemos que muchos animales tienen periodos de letargo, estacional o nocturno, a causa de la baja de temperatura (picaflor, reptiles, insectos), conocimiento que es parte del antiguo Mapuche Kimün y que fue revivido por el Apo Ülmen en nuestro pichi nütramkan. También me comentó, ahora en el ámbito del mupiltun, que los antiguos usaban la lengüita de los monitos del monte para obtener una capacidad oratoria “sobrenatural”: antes de ir a cualquier pleito judicial, los peñi llevaban una lengüita de t'ewmell' en el bolsillo para salir vencedores en la discusión (¡Esto explicaría el por qué algunas ñañas son tan buenas para alegar!).
Otra experiencia que voy a contar, no me sucedió a mí sino a mi chao (padre). Un día mi padre me contó que mientras visitaba a una reconocida lawentujo (médica) del sector de Lafkenmapu, la tremche (anciana) le contaba acerca de cómo se debe recolectar l'awen: en primer lugar se debe realizar el efkütun o amomasrin correspondiente (mupiltun) y se deben tener ciertas consideraciones “técnicas” (srakisuam): “no se puede recoger cualquier hierba medicinal. Por ejemplo, la que está al lado del camino está sucia. Esa no sirve. Y tampoco se puede ir a cualquier hora” dijo la tremche. Mi chau le dijo “¿No?”, a lo que la viejita respondió “No, poh. Hay que ir a cuando tenga su color. No tiene el mismo color en la mañana que en la tarde”. Mi chau un poco contrariado le dijo “yo la veo igual a cualquier hora del día”… Se reiría seguramente la lawentujo. Finalmente agregó “lo que pasa es que usted no tiene na' ojos de mapuche”.
Veamos que se puede concluir de todas las experiencias que he descrito:
En primer lugar, las/os antiguas/os mapunche tenían una aguda capacidad de observación. Las observaciones que en cada generación se realizaban, fueron heredadas a las siguientes generaciones.
Actualmente hemos perdido la capacidad de observar. Sólo miramos.
Los fenómenos observados no fueron explicados solamente en base al Müpiltun (religión, fe, espiritualidad), también se utilizó el Srakisuam (pensamiento, raciocinio) como herramienta científica.
En base al Srakisuam se formularon hipótesis que explicaran fenómenos y/o dieran sentido a las observaciones.
En muchos casos se pudo experimentar para lograr comprobar dichas hipótesis: en la medicina, por ejemplo, la obtención de curas se obtuvo a través de la observación de la naturaleza y la combinación intencional de componentes (el “ensayo y error” y la casualidad también deben haber aportado).
En el campo de la medicina, sólo se heredaron las curas (como recetas) y su preparación. Lamentablemente se fueron perdiendo los pasos que los antiguos siguieron para obtener curas a los males de su tiempo (sobrevivió el Kimün y se fue perdiendo el Srakisuam).
Se deduce de todo lo anterior que el Srakisuam es el “Método Científico” Mapuche.
En general, la observación crítica y racional de la realidad permitió a los kuyfiketse mongen generar conocimientos válidos… ¡Nuestras genete antigua también hacía "ciencia"!
En base a las conclusiones podemos dar respuesta a la interrogante “¿Cuál es el tema de fondo en el caso de la medicina Mapuche?”. Respuesta: la recuperación del Srakisuam como generador y limitador de una medicina Mapuche para los tiempos y condiciones en que vivimos. Es de esperar que nuestros/as machi y lawentujo no tengan que llegar a usar guantes ni instrumentos pasteurizados para realizar su atención, pues eso sería un “ahuincamiento” de nuestra medicina.
En lo que respecta a las Ciencias Naturales, el conocimiento está ahí: en nuestra tierra, en nuestros ancianos, en el abrir los ojos.
Para finalizar, ¿Se anima alguien a responder las siguientes interrogantes?:
¿Cuáles son los principios en los que se sustenta el Srakisuam?
¿Qué pasos existen en el Srakisuam para llegar a un conocimiento válido?
Fentenai ta fachi koil'atun. Mañumtueimi may tañi küme weñüy chillkatupalu feytachi chillka.
_____ Actualización 28 de junio de 2019: He mejorado algunos aspectos de escritura que hace 10 años atrás eran deficientes sin alterar el espíritu original del trabajo. Me parece necesario señalar que hay aspectos que he podido desarrollar con mayor reflexión durante esta última década y que, a la vez, me han surgido cada vez más interrogantes respecto a cómo volver a construir conocimiento desde el mapunche srakisuam.
Una de las etapas de la historia Mapuche Williche que más recuerdan nuestros kuifikeche es el proceso de entrega de Títulos de Comisario a nuestros predecesores por parte del naciente estado chileno. Este acontecimiento ha sido para nuestros antiguos uno de los argumentos de más peso en la defensa de nuestro territorio y en la oposición al proceso de invasión y arrinconamiento al que nos vemos sometidos. Si bien, en un primer momento la entrega de títulos de propiedad por parte del estado de Chile se presenta como una clara forma de imposición de la ley occidental por sobre el As Mapu, el autor de estas líneas considera que es necesario hacer una relectura de la trascendencia de dicho proceso para que el movimiento Mapuche actual retome el camino correcto en la defensa y recuperación de nuestro territorio.
Posterior a la firma del Tratado de Las Canoas de 1793, hecho que marca el fin de las hostilidades militares en el fütalmapu del sur, se establece el límite (internacional) acordado entre los representantes de la nación Mapuche del territorio Williche y representantes de la corona española, en los términos siguientes:
“Que tomasen los Españoles todas las tierras que hay entre los dos Rios de las Canoas y las Damas, desde las juntas de estos; en cuya inmediacion están las ruinas de Osorno hasta la cordillera, para lo qe. cedian desde ahora para siempre a fabor del Rey nro. Señor cualesquiera accion o Derecho que ellos o sus Subcesores podian tener a dichos terrenos, sin que para esto sea necesario otro documento [sic]”.
Si bien, la intención del tratado era la subyugación total del territorio Mapuche Williche, no existen cláusulas por las cuales los Mapuche dejemos de ser “dueños” del territorio que habitamos. Es así como se establece un mini-estado español dentro de la Fütawillimapu.
Pocos años más tarde, se produce la independencia de la parte de la corona española que da origen al pueblo chileno, conflicto en el que muchos territorios Mapuche tomaron parte, incluso en posturas encontradas. Sin embargo, la participación Mapuche en el proceso independista chileno sólo se limita a prestaciones militares externas motivadas por hechos puntuales y que en ningún caso atentaron con la condición de autonomía existente.
Centrémonos ahora en la relación Nación Mapuche y estado chileno.
Probablemente el lector o lectora de estas líneas recordará aquellas clases de historia en las cuales se nos decía que gran parte de los procesos independentistas de los países que hoy forman América se explicaban debido a la influencia de los valores de la “libertad” y la “igualdad” que inspiraron la Revolución Francesa y la independencia de Estados Unidos… Dichos valores también fueron predicados por los “padres” de la patria chilena: con todo el entusiasmo de crear una sociedad mejor en el territorio que hoy se llama Chile, el director supremo de la época, Bernardo O’Higgins, promulgó el decreto que permite llamar chilenos a los indios de Chile:
Después de la gloriosa proclamación de nuestra Independencia, sostenida con la sangre de sus defensores, seria vergonzoso permitir el uso de fórmulas inventadas por el sistema colonial.
Una de ellas es denominar españoles a los que por su calidad no están mezclados con otras razas, que antiguamente se llamaban malas. Supuesto que ya no dependemos de España, no debemos llamarnos españoles, sino chilenos. En consecuencia, mando que en toda clase de informaciones judiciales, sean por vía de pruebas en causas criminales, de limpieza de sangre, en proclama de casamientos, en las partidas de bautismo, confirmaciones, matrimonios y entierros, en lugar de la cláusula: Español natural de tal parte que hasta hoy se ha usado, se sustituya por la de chileno natural de tal parte; observándose en los demás la formula que distingue las clases: entendiéndose que respecto de los indios no debe hacerse diferencia alguna, sino denominarlos chilenos, según lo prevenido arriba.
Transcríbase este derecho al Señor Gobernador del Obispado, para que lo circule a las Curias de esta Diócesis, encargándoles su observancia y circúlese a las referidas corporaciones y jueces de Estado; teniendo todo entendido que su infracción dará una idea de poca adhesión al sistema de la América y ser un suficiente mérito para formar un juicio infamatorio sobre la conducta política del desobediente para aplicarle las penas a que se hiciere digno.
Promulgado por Bernardo O'Higgins Riquelme.
Con el decreto anterior, fechado el 3 de junio de 1818, se inicia el proceso de “incorporación” de la nación Mapuche dentro del naciente pueblo chileno, proceso que se reafirma con el decreto del 4 de marzo de 1819 en el que se exime de tributo a los indígenas y se les otorga la ciudadanía chilena:
El Director Supremo del Estado de Chile de acuerdo con el Excelentísimo Senado.
El Gobierno español, siguiendo las máximas de su inhumana política, conservó a los antiguos habitantes de América bajo la denominación degradante de Naturales. Era ésta una raza abyecta, que pagando un tributo anual, estaba privada de toda representación política, y de todo recurso para salir de su condición servil. Las leyes de Indias colorían [sic] estos abusos, disponiendo que viviesen siempre en clase de menores bajo la tutela de un funcionario titulado Protector General de naturales. En una palabra, nacían esclavos, vivían sin participar de los beneficios de la sociedad, y morían cubiertos de oprobio y miseria. El sistema liberal que ha adoptado Chile no puede permitir que esa porción preciosa de nuestra especie continúe en tal estado de abatimiento. Por tanto, declaro que para lo sucesivo deben ser llamados ciudadanos chilenos, y libres como los demás habitantes del Estado con quienes tendrán igual voz y representación, concurriendo por sí mismos a celebrar toda clase de contratos, a la defensa de sus causas, a contraer matrimonio, a comerciar, a elegir las artes que tengan inclinación, y a ejercer la carrera de las letras y de las armas, para poder obtener los empleos políticos y militares correspondientes a su aptitud. Quedan libres desde esta fecha de la contribución de tributos por consecuencia de su igualdad con todo ciudadano, aún en lo que no se exprese en este decreto, deben tener parte en las pensiones de todos los individuos de la sociedad para el sostén y defensa de la madre Patria. Queda suprimido el empleo de protector general de naturales como innecesario. –Tómese razón de este decreto en las oficinas respectivas, publíquese, imprímase y circúlese.
Palacio Directorial de Santiago de Chile, 4 de marzo de 1819.– O’Higgins.–Echeverría.
(Comentario: ya es tiempo de desterrar la palabra “indígena” de nuestro vocabulario… Como decía un querido peñi: “nosotros no somos los indígenas de Chile, somos Mapuche, somos aparte”.)
El siguiente paso fue legalizar las tierras pertenecientes a Mapuche Pikunche a través del decreto promulgado por Ramón Freire el 10 de junio de 1823:
El Director Supremo del Estado, etc.
Por cuanto, de acuerdo con el Senado Conservador, he decretado:
1º- Que cada uno de los intendentes de las provincias, nombre un vecino con el respectivo agrimensor, se instruya de los pueblos indígenas que existan, o hayan existido en su provincia.
2º- Que midan y tasen las tierras sobrantes pertenecientes al Estado.
3º- Que lo actual poseído según ley por los indígenas, se les declare en perpetua y segura propiedad.
4º- Que las tierras sobrantes se sacarán a pública subasta, haciéndose pregones de la ley en las ciudades o villas cabeceras, y remitan sus respectivos expedientes a las capitales de provincias para que dando el último pregón y verificado su remate, se vendan de cuenta del Estado.
5º- Que los remates se harán por porciones, desde una hasta diez cuadras, para dividir la propiedad y proporcionar a muchos el que puedan ser propietarios.
Por tanto, ordeno que se publique por ley, insertándose en el “Boletín”.–Dado en el Palacio Directorial de Santiago, a 10 de junio de 1823.–Freire.–Egaña.
Años más tarde, aparece un decreto relativo a los terrenos “sobrantes” del Estado y su enajenación:
Santiago, 28 de junio de 1830.
He venido en acordar y decreto:
1º- Llévese a debido efecto la ley senatorial de 10 de junio de 1823, que dispone la enajenación de las tierras sobrantes que hubieren en cada provincia pertenecientes al Estado.
2º- El agrimensor y el vecino interventor, que conforme al artículo 1º de dicha ley fueren nombrados por los intendentes para reconocer los pueblos de indígenas que existan, o hayan existido en su respectiva provincia y tasar los terrenos sobrantes, serán cubiertos de su honorario con el producto de la subasta de dichos terrenos, conforme a la iguala que hiciesen con los intendentes.
3º- Los intendentes de las provincias darán cuenta al Gobierno en los meses de enero, abril, junio y octubre, de las diligencias que se hubieren practicado en cumplimiento de la ley y decretos que se versan en la materia.
4º- Comuníquese a quienes corresponda.
Ovalle.–Portales.
Si bien, los decretos anteriores se crearon en base a la situación de dominación de los hermanos y hermanas Mapuche Pikunche, el alcance de los decretos anteriores también se extendió a la Fütawillimapu abarcando un espacio territorial considerable: desde Santiago al río Malleco por el norte (incluyendo principalmente los llamados “pueblos de indios”), y desde Valdivia a la zona de Puerto Montt por el sur, sin afectar los territorios Nagche, Wenteche y Lafkenche. Sin embargo, de todos los títulos entregados en virtud de la ley del 10 de junio de 1823, sólo los títulos de los territorios que actualmente son parte de la provincia de Osorno han sido reivindicados en la defensa de la Ñuke Mapu.
Un 7 de julio de 1984, José Santos Lincoman Inaicheo deja el territorio de Füta Wapi Chilwe para reunirse con nuestros Kuifikeche Yem en la siguiente vida. A 25 años de ese momento en que el Apo Ülmen Lincoman deja la tierra que defendió hasta con su libertad, se hace necesario traer al presente su espíritu a través de sus propias palabras.
A continuación presento parte de una entrevista realizada por Ponciano Rumian L., y Jorge Cheuquian Q. para el programa "Nuestras Raíces" de Radio La Voz de la Costa, el 19 de julio de 1983:
Entrevista al Apo Ülmen José Santos Lincoman
José Santos Lincoman Inaicheo, mongelekaimi tayin srakisuam mo
Con la excusa de que en diciembre pasado se cumplieron 25 años desde que la Junta General de Caciques de la Fütawillimapu se volvió a reunir (fecha que al parecer nadie quiere recordar), se hace necesario volver la mirada hacia el pasado para evaluar si el camino que hemos seguido a partir de aquel mes de diciembre de 1983 ha significado una recuperación real de nuestro territorio, nuestro idioma, nuestra religión y nuestros derechos...
En aquel füta trawün de 1983, los Apo Ülmen de Isla Huapi, Tringlo-Sur, Pitriuco, Cuinco, Quilacahuín, Riachuelo, San Juan de la Costa, Compu, Chadmo, Incopulli y Huapulli, autoridades máximas del territorio Mapuche del Sur (que tiene una extensión latitudinal de unos 250 Km. como mínimo), acordaron dar forma a la Junta General que supone el máximo nivel de organización existente en el Fütalmapu Mapuche del Sur.
No es el fin de estás líneas explicar los antecedentes culturales e históricos que legitiman este tipo de estructura organizacional (tradicional) Mapuche. Tampoco es la pretensión de estas líneas presentar y defender en forma explícita los líneamientos y objetivos que los llamados "caciques" plantearon en esos años. Nos contentaremos con escuchar a dos actores de esa época y que -por gracia y por desgracia- ya están con nuestros kuifikeche yem: en primer lugar, el Apo Ülmen José Santos Lincoman de Compu (Chiloé) y, en segundo lugar, al Apo Ülmen de Isla Huapi (Lago Ranco), don Juan Ñancumil:
Entrevista al Apo Ülmen José Santos Lincoman
Palabras del Apo Ülmen Juan Ñancumil
Después de escuchar estos extractos de nuestra historia, y dejando de lado los tecnicismos y la palabrería barata que empleamos hoy en día, es bueno preguntarse:
¿Tenemos la claridad de lo que, como Mapuche, queremos hacer con nuestro futuro?
¿Tenemos el mismo nivel de srakisuam, kimün, mupiltun y newen que nuestros fallecidos Apo Ülmen?
¿Somos Mapuche sólo cuando nos financian o existen beneficios?
Antonio Alcafuz Canquil nació en Huacahuincul (WakaWinkul), sector cercano a la Misión de Quilacahuín, un 8 de julio de 1935. Su chau fue Albino Alcafuz Canquil y su ñuke, Adelina Canquil Herrera. De niño vivió con sus tremche-ñuke, Rosa Canquil y Manuela Maquehue por lo que aprendió a ver su entorno desde el Che Süngun. Asistió a la Escuela Nº 25 de Huahuincul hasta cuarto año de preparatoria para después trasladarse a la Escuela Particular Nº9 de Quilacahuín donde estuvo dos años no exentos de dificultades.
Después de dejar la enseñanza occidental, cuida a sus tremche-ñuke hasta que fallecen. Comienza entonces a integrarse a las actividades sociales de la comunidad: primero participa en las actividades de la parroquia de la Misión de Quilacahuín y, luego, ejerce como secretario del club deportivo “Escudo de Chile” que obtuvo excelentes resultados en “la liga” mientras formó parte de la directiva. De esa época extraña el ánimo de los jóvenes para organizarse y hacer actividades recreativas: palin, fútbol, rayuela, etc.
Don Antonio cuenta que nunca fue cercano al entorno cacical. Esta situación es, por lo menos, curiosa dado que sería el mismo Bernardino Conapil, Apo Ülmen de la “jurisdicción” (kawin) de Quilacahuín, quién lo aceptó como su sucesor. Importante es tener presente que el Apo Ülmen Conapil, fue sucesor en carácter de interino del asesinado cacique Juan Marican Millán y que sólo ejerció por un breve tiempo como autoridad tradicional. En la práctica, el territorio de Quilacahuín no tenía Apo Ülmen.
Veamos, resumidamente, en que contexto Antonio Alcafuz Canquil llegó a ser un Apo Ülmen. A partir del golpe de estado de 1973 se genera una situación difícil para todo el Pueblo Mapuche, particularmente lo que respecta a la “Contrarreforma Agraria”, proceso en el cual las tierras recuperadas vuelven a manos de los usurpadores, y a la promulgación del Decreto Ley 2.568 de 1979 en la que se crea la propiedad individual a partir de la división de Títulos de Merced, aboliendo de paso la identidad Mapuche. Como consecuencia de las ventas forzadas de las hijuelas resultantes de la división de comunidades ancestrales, nacen los imperios forestales que hoy día hacen más poderosos a conocidos personajes chilenos. Es preciso recordar que la dictadura aportó con el 75% del valor de la compra de predios Mapuche a particulares que ahora son poderosos empresarios. Lo anecdótico de esta historia es que fueron los mismos chilenos, a través de sus impuestos, quienes hicieron más poderosas a las familias acomodadas de Chile. De esta manera creció más la brecha entre ricos y pobres, y se continuó con el proceso de invasión al territorio Mapuche.
En el caso de la Fütawillimapu, el proceso de contrarreforma implicó que la Corporación de Reforma Agraria (CORA) tomase el control total de los terrenos entregados a Mapuche y campesinos chilenos durante la Reforma Agraria hasta antes del golpe de estado siendo el destino principal de dichos terrenos el llegar a manos de grandes empresarios agrícolas y de las nacientes empresas forestales. Por otro lado, dado que la radicación por Títulos de Merced fue menor en comparación a otros territorios Mapuche, la desprotección legal era aún más grave. Debido a que los Títulos de Comisario fueron desconocidos por el estado chileno, los Mapuche Williche simplemente eran ocupantes ilegales de los terrenos en los que milenariamente habían habitado: las órdenes de desalojo eran pan de cada día. En el caso de algunas müchulla que lograron acreditar la posesión legal de sus terrenos, debido a que no contaban con la protección legal de los Títulos de Merced en cuanto al no pago de “contribuciones”, se vieron en la penosa situación de vender lo poco y nada que tenían para pagar a lo menos un par de cuotas atrasadas. En suma, hablamos de una época en la que se produjeron asesinatos, desalojos y remates, y en donde las víctimas eran nuestras comunidades.
La compleja situación de principios de los ochenta obligó a que las müchulla de la Fütawillimapu comenzaran a reaccionar. Surgen así dos líneas de acción complementarias y unidas para enfrentar el conflicto: el “cacicado” y las organizaciones funcionales no tradicionales, destacando dentro de estas últimas “Monku Küsobkien” por su incansable lucha por el fortalecimiento de la ancestral forma de gobierno Mapuche. Es muy importante notar que las organizaciones no tradicionales se subordinaron a la tradicional, mostrando que los intereses de un Pueblo van más allá de los intereses de grupos específicos. En la actualidad, esta situación lamentablemente se ha invertido.
Es en el escenario anterior en el que un 19 de junio de 1983, Bernardino Conapil Millán hace entrega del “bastón de mando” Don Antonio Alcafuz Canquil. Como ya se mencionó, don Antonio no era cercano a los Apo Ülmen situación que le hizo más difícil su tarea: tenía que aprender el rol de autoridad de su territorio y, a la vez, atender las necesidades y demandas de las comunidades.
Don Antonio cuenta que su guía en esta época fue el gran Apo Ülmen Reinaldo Huisca del territorio de Kuyümko (Cuinco) con quien tuvo una gran cercanía que se explica, en parte, en el hecho de que el cacique Huisca no se manejaba muy bien en el español. El Apo Ülmen Alcafuz comienza entonces a establecer cercanía con las comunidades y empieza a relacionarse con sus pares de la época: el ya mencionado Apo Ülmen Huisca de Cuinco, Adelfio Lefin de Riachuelo y Laureano Millaquipay de San Juan de la Costa.
El año 1983, año en que Antonio Alcafuz asume como Apo Ülmen, es el año de la reorganización del cacicado. Gracias al trabajo conjunto de los caciques y el programa “Monku Kusobkien”, reviven las Juntas de Caciques que se dejaron de realizar a principios de la década de 1970. Estas asambleas fueron ampliando su cobertura territorial hasta llegar a abarcar el territorio Mapuche de Lago Ranco, por el norte, y los cacicados de Chiloé, por el sur. Es así que en el Füta Traftun de diciembre de 1983, se acuerda formalizar a la Junta General de Caciques de la Fütawillimapu, es decir, se acuerdan los objetivos a cumplir, las funciones de sus miembros, la estructura de organización, etc.. Resulta curioso, dada la perspectiva del tiempo y dado que la mayoría de los Apo Ülmen de aquel tiempo hablaban casi exclusivamente en Che Süngun, que se acuñaran términos del castellano para nombrar a los componentes de la organización tradicional. Antonio Alcafuz, el Apo Ülmen con menor experiencia, sería elegido como el rostro visible de aquella Junta General de 1983.
Según cuenta Don Antonio, dado que existían tres “provincias” con sus respectivos caciques, debía elegirse un Cacique Mayor para cada una de ellas. Así quedó constituida la orgánica de la Junta General:
Consejo Provincial de Valdivia:
Cacicado de Isla Huapi, Cacique Mayor Don Juan Ñancumil Ñ.
Cacicado de Tringlo-Sur – Lago Ranco, Don Gumercindo Calfulef
Cacicado de Pitriuco, Don Leonardo Cuante L.
Consejo Provincial de Osorno:
Cacicado de Quilacahuin, Cacique Mayor Don Antonio Alcafuz Canquil
Cacicado de Cuinco, Don Reinaldo Huisca Q.
Cacicado de Riachuelo, Don Adelfio Lefín
Consejo Provincial de Chiloé:
Cacicado de Compu, Cacique Mayor Don Carlos Lincomán L. (en representación de José Santos Lincomán)
Cacicado de Chadmo, Don Baudilio Neúm Raín
Cacicado de Huaipulli, Don Adalio Millán
Cacicado de Incopulli, Don Estanislao Chiguay R.
Una vez acordada la estructura básica de la organización, Don Juan Ñancumil habría propuesto como Cacique General a Don Antonio por dos razones: (1) se necesitaba un Apo Ülmen que tuviese mayores facilidades para viajar que el resto y (2) el Cacique General debía ser del Consejo de Osorno debido a que el Tratado de Paz se firmó en el territorio en el que actualmente se emplaza dicha ciudad. Al estar casi todos los presentes de acuerdo, Antonio Alcafuz Canquil fue elegido Cacique General de la Fütawillimapu.
Un hecho político importante ocurrido en la Junta General de 1983 es la automarginación del Apo Ülmen Laureano Millaquipay de San Juan de la Costa, quien no aceptó los acuerdos de la asamblea.
Junto a cada Apo Ülmen, forma(ban) parte de los Consejos Provinciales los cargos tradicionales dependientes del cacique: el lenguaraz (Srulpasüngufo), el capitanejo (Toki), y los fiscales (Ngul'amfo – wesrkin). Se crearon, además, otros cargos de carácter funcional a la usanza occidental (secretarios, tesoreros, etc.) dentro de los que destaca el cargo de Director General de la Junta de Caciques, oficiado por Don Juan Huenupan Guala, quien en el papel tenía la labor de mantener la comunicación entre los Consejos Provinciales, pero que en términos reales asumió como Ünen Toki dado el delicado momento al que se debía hacer frente.
En términos prácticos, la Junta General de la Fütawillimapu tenía dos “cabezas” complementarias: el Ünen Apo Ülmen, a cargo de la política y las negociaciones, y el Ünen Toki, encargado de elaborar la estrategia a seguir.
Y así se reinicia la defensa de la tierra en la Fütawillimapu…
Lectura recomendada (no disponible en Internet):
“Mawidam: Historia de la Comunidad Mapuche-Huilliche Monte Verde”, Raúl Molina y Comunidad Monte Verde, Centro el Canelo de Nos, Santiago, 1989.
“Mari Mari Peñi”, boletines del periodo 1984 - 1985, Monku Kusobkien- FREDER (pronto en este sitio web)
Al estudiar la historia Mapuche del territorio de la Fütawillimapu, es posible tomar conciencia de la trascendental incidencia que han tenido los Apo Ülmen en la defensa de nuestras tierras, de nuestras vidas, de nuestra lengua y religión. En definitiva, es inevitable llegar a la conclusión de que las luchas de nuestros Apo Ülmen han permitido que hoy podamos seguir siendo Mapuche.
Para comprender la importancia de los Apo Ülmen es importante recordar, sucintamente, nuestra organización político-administrativa tradicional. La base de la organización Mapuche Williche es la müchuya: un grupo de varias familias emparentadas entre sí, que tienen soberanía sobre un espacio territorial definido en el cual manejan los recursos naturales disponibles de manera independiente de otras müchuya. Esta unidad básica de la estructura organizativa Mapuche, el equivalente del lof de los territorios Wenteche y Nagche, tiene por autoridad política, económica y judicial al Lonko.
En condiciones normales la müchuya es autónoma políticamente, es decir, sólo responde a la autoridad de su Lonko. Esta situación no impide que una müchuya establezca alianzas con otras debido a la existencia de lazos de parentesco o matrimonios entre miembros de distintas müchuya. Los factores económicos y comerciales también acercan a estas unidades territoriales: la escasez de recursos naturales y la consecuente necesidad de realizar chauki (trueque) obliga, en cierto modo, a mantener relaciones relativamente estables. La necesidad de contar con acceso a lugares sagrados o lugares de extracción de recursos (como en el caso de los “mareros”) también precisa de relaciones de amistad entre müchuya. En suma observamos un ancestral sistema de alianzas del cual, hoy en día, podemos encontrar claras manifestaciones.
Ejemplos de müchuya las encontramos en los Títulos de Comisario, Títulos de Merced e, incluso, en algunas de las actuales Comunidades Indígenas creadas según Ley Nº 19.253.
En presencia de un conflicto, las müchuya aliadas se agrupan en una instancia mayor: el kawün o kawin, sujeta a la autoridad de un Apo Ülmen. En las anotaciones de los cronistas, leemos que los españoles dieron los nombres de “parcialidad” y “caví” al kawin, y el nombre de “cacique” al Apo Ülmen.
Si un conflicto afecta a varios kawin, entonces tomaba forma el lewo o srewel. En esta instancia las decisiones eran tomadas en “junta general” por todos los Apo Ülmen, según constatan la memoria oral de nuestros kuifikeche y las crónicas españolas. Sin embargo, el Apo Ülmen anfitrión generalmente oficiaba como principal durante la junta. El ejemplo más conocido de la funcionalidad de esta instancia se da en la firma del Tratado de Paz de 1793.
Siguiendo la lógica de la organización político-gubernamental Mapuche, cuando se presentan eventos de mayor envergadura, son necesarios mayores niveles de coordinación. Es así como los lewo se agrupan para formar los fütalmapu. Ejemplo de fütalmapu es, por ejemplo, la unión de los lewo de Chaurakawün (Osorno), Füta Wapi Chilwe (Chiloé), y el lewo del territorio de Lago Ranco, formando lo que actualmente llamamos Fütawillimapu: “El Gran Territorio Mapuche del Sur” o “Las Grandes Tierras del Sur”.
Por el momento no se cuenta con información detallada respecto a agrupaciones militares como los meli-srewe y ailla-srewe. Sólo hay decir que dichos conceptos no son ajenos a la memoria oral del Fütawillimapu.
Indudablemente que en más de una oportunidad la Nación Mapuche ha movilizado a todos sus fütalmapu, ya sea para los Parlamentos (Quilín, Negrete, etc.) o para los alzamientos generales, como por ejemplo el que se inició con el Triunfo de Curalaba en 1598, dirigido por Pelentraru, y que terminó con la destrucción de Osorno en 1604. La importancia de este acontecimiento radica en el hecho de que se marca el retorno a la independencia desde Bío Bío al sur y un nuevo inicio en las relaciones (¿interétnicas?) entre Mapuche y españoles, gracias a un equilibrio de fuerza a ambos lados de dicha frontera.
Aunque es evidente, hay que reafirmar que un sistema dinámico basado en la autonomía de sus unidades estructurales, capaz de organizarse internamente en estructuras u órganos cada vez mayores, sin atentar jamás contra el principio de unidad de la Nación, debe tener un tiempo de maduración considerable (¿mil años, 1.200, 1.500, 2.000,…?). Esto ratifica que el Pueblo Mapuche se ha desarrollado y vive en el mismo espacio donde surgió.
Dado que los winka no iban a detener su proceso de invasión (que aún no ha terminado), las estructuras superiores de la organización ancestral Mapuche, a niveles de kawün y lewo, se volvieron más estables, pero sin perder su autonomía política respecto de sus pares. Esta situación abrió un camino para que los españoles buscasen la “amistad” de los Lonko y Apo Ülmen: la corona española comienza a entregar bastones con empuñadura de plata, monturas, estribos de plata, grados militares e incluso sueldos a los Apo Ülmen para ganar su confianza. El objetivo de acercarse a los Apo Ülmen respondía a las estrategias que en el momento los winka estimaran convenientes: influir en las relaciones de las unidades territoriales, doblegar a las autoridades Mapuche con alcohol o convertirlos a la religión católica, etc.
El mayor efecto que trajo consigo el acercamiento entre Lonko y Apo Ülmen y las autoridades españolas, más allá de la incorporación de algunos elementos materiales, fue la consolidación de figuras de poder frente al español. Demás está decir que dentro del territorio Mapuche las costumbres ancestrales de desenvolvieron de manera casi normal.
Entre los elementos materiales que se incorporaron como símbolo de autoridad Mapuche se encuentra el “bastón de mando” o wiño-pañilwe, el que es traspasado de Apo Ülmen saliente a su sucesor en una solemne ceremonia.
De la época de la firma del Tratado de Paz de 1793, encontramos un óleo en el que aparece el Cacique Katriwala, del territorio de Sragwe (Rahue), con el wiño-pañilwe en su mano derecha. Contemporáneo a Katriwala, encontramos a Kolün, Apo Ülmen del territorio de KülaKawin (Quilacahuín), que también debió ser poseedor de uno de los bastones de empuñadura de plata que identifican a las autoridades Mapuche. Bajo esta suposición, es probable que dicho bastón haya sido traspasado a sus descendientes hasta llegar a Don Gregorio Trunci, firmante del primer Memorial de los Apo Ülmen junto a sus pares de Remehue, San Pablo y Rahue, el año 1894. Sucedió a Gregorio Trunci, José Santos Maitre, quien entrega el bastón de José Narciso Maitre a mediados de la década de 1920.
El wiño-pañilwe del territorio de KülaKawin sería profanado más tarde por los misioneros alemanes un día 24 de septiembre de 1932, mientras era Apo Ülmen Don José Santos Conapil. Esto marcó un quiebre en las relaciones entre el cacicado y la iglesia católica, incluso mientras Juan Antonio Llafquen Anchillaf lo sucedía en el cargo. El “bastón de mando” acompañaría más tarde a Juan José Canquil Tranacan, mientras se redactaba el histórico Memorial de 1936, para ser luego entregado a Juan Marican Millan quien fuera asesinado por usurpadores sedientos de tierra, el día 31 de enero de 1956. Don Bernardino Conapil Millán fue el sucesor del asesinado Apo Ülmen Marican, pero sólo ejerció de “nombre” en el cargo.
Posterior al golpe de estado de 1973, aparatos represivos de la dictadura militar asesinan a Abelino Runca Runca, secretario y yerno del también asesinado cacique Juan Marican, el día 14 de diciembre de 1975 remeciendo el entorno cercano a los Apo Ülmen de KülaKawin. Con este hecho se inicia una época muy difícil en la Fütawillimapu: se produce un cambio forzado de Apo Ülmen en el territorio Künko, comienzan los efectos del Decreto Ley 2.568 de 1979 (creación de la propiedad individual a partir de la división de Títulos de Merced, abolición por decreto de la identidad Mapuche), problemas de Contribuciones, usurpaciones de terrenos Mapuche, desalojos, remates,…
En este contexto, en el que el conflicto afectaba a toda la Nación Mapuche, a principios de los ochenta comienza un proceso de reestructuración de la organización ancestral (kawün, lewo y FütalMapu), siendo el sucesor de Bernardino Conapil uno de las principales actores de dicho proceso.
El día 19 de junio de 1983, en presencia de unas doscientas personas, el saliente Apo Ülmen, Bernardino Conapil Millán, hace entrega del “bastón de mando” a Don Antonio Alcafuz Canquil, quien unos meses más tarde asumiría como la voz oficial de toda la Fütawillimapu.
Siempre es bueno recordar a aquellos peñi y lamüen que con su ejemplo nos invitan a no olvidar la herencia de nuestros antepasados y nos inspiran a seguir luchando, en los nuevos escenarios en que vivimos, por recuperar la dignidad que como Pueblo y Nación hemos perdido.
Uno de estos peñi, es el fallecido Apo Ülmen y Lonko José Santos Lincomán Inaicheo, del territorio Mapuche Füta Wapi Chilwe, quien partió a la tierra donde viven nuestros Kuifi Ke CheYem, un 7 de julio de 1984.
Recordamos a José Santos Lincomán como un incansable defensor de los derechos de nuestro Pueblo, no importándole tener que llegar a la cárcel por su lucha, y como un gran poeta que con sus versos, hoy más que ayer, nos da newen para levantar el espíritu.
En la edición número 7 del extinto boletín “Mari Mari Peñi”, de septiembre de 1984, nuestros peñi del territorio Künko y Chaurakawün escribieron el siguiente artículo:
“En este número del “Mari Mari Peñi” hablaremos de un desaparecido jefe del Pueblo Huilliche. Nos referimos a don José Santos Segundo Lincomán Inaicheo (Q.E.P.D.).
Don José Santos, nació el 25 de noviembre de 1910, en Compu – Chiloé. Sus padres fueron: José Santos Lincomán Loncuante y doña María Zoila Inaicheo Teca, nacidos ambos en Compu.
Vivió en su juventud aprendiendo de su raza, de su pueblo, de su gente y de su tierra que tanto amó. Como hombre de isla fue: pescador, lobero, marisquero, cholguero, navegante. Recorriendo islas e islotes, que le dieran sabiduría y conciencia; que le permitieran ser un poeta de su pueblo. Más tarde, contrae matrimonio con doña Alicia del Carmen Inacheo Inacheo, de cuyo matrimonio nacen seis hijos.
Asume el mando como cacique, en el año 1937, un 21 de julio. Cargo que fue muy pesado para este Jefe Mapuche, debido a la situación por la lucha en defensa de sus tierras. Pero a pesar de todos esos problemas y de diferentes detenciones que por esta causa sufrió, siempre tuvo su frente en alto y nunca decayó por nada.
Trabajaron con él en estas interminables luchas: Guillermo Cheuquemán Llancalahuén, Benedicto Cheuquemán Millán, Santiago Millán Millán, Ricardo Lincomán Inaicheo, entre los primeros; luego siguieron junto a él: José Nauto Nauto, Juan Bautista Nauto Antipani, Juan Panichine Maripillán, Juan Francisco Panichine Chiguay y muchos otros más.
En 1980, se crea el Consejo General Huilliche de Chiloé, en el cual fue elegido Cacique Mayor de la Isla. El trabajo de este hombre no fue en vano y merece un lugar preferencial en la historia del Pueblo Huilliche y en especial de Chiloé.
Don José Santos S. Lincomán I., fallece a la edad de 74 años, el día 7 de julio cuando se pone el sol.
En la actualidad queda como Cacique Mayor, interino, su sobrino y secretario General del Consejo Huilliche de Chiloé, don Carlos Orlando Lincomán Lincomán.
Podemos decir, que este ha sido un hombre que luchó e impulsó a sus comunidades a la participación, a hacer respetar lo que es nuestro, a luchar por la justicia y la libertad, como en muchos de sus discursos dijo.”
“Mari Mari Peñi Nº7”, septiembre de 1984. FREDER – Monku Küsobkien.
Para terminar con este pequeño homenaje a José Santos S. Lincomán Inaicheo, nada mejor que un poco de su poesía:
Saludo a mi pueblo querido, saludo a la tierra mía, tierra que sin alegría sólo cultiva el dolor, sólo esperando el albor que llegará algún día, llegará esa tierra mía con su montaña en flor. Con toque de kultrun; al grito de la trutruka dejaremos triste ruca sumida en el dolor. Levanta hermano querido de tu soñar de esperanza que en nuestra tierra hay esperanza que vendrá nuestra alegría, como viene el alba y el día, ese rubio y gran señor sobre la cordillera fría tienda su rayo el sol. No queremos tiranía, ni menos opresión, queremos una nación libre su soberanía, que viva la tierra mía y el pueblo trabajador, abajo los traidores que venden a mi nación.
La comunidad Mapuche Williche Kiyemtuain, del territorio Künko-Mapuche de la Fütawillimapu, sector Pualwe, ha puesto ha disposición de todos los hermanos y hermanas Mapunche del Gran Territorio del Sur un sitio web, que pretende ser un espacio de información y encuentro del mundo Mapuche Williche.
Dada la escasa literatura existente respecto a lo que es la historia Mapuche de la Fütawillimapu, no se puede dejar de destacar el trabajo denominado "Los Mapuche-Huilliche del Futahuillimapu Septentrional: Expansión Colonial, Guerras Internas y Alianzas Políticas (1750 - 1792)", de Eugenio Alcamán, como el mejor del que tenemos conocimiento. Es por esto que recomiendo su lectura para entender los procesos históricos que el Pueblo Mapuche ha tenido en el Gran Territorio del Sur.
Respecto a lo que fue el proceso de reconocimiento del territorio autónomo Mapuche por parte del estado chileno (que "extrañamente" ha pretendido desconocer), tenemos evidencias irrefutables en títulos de propiedad como los siguientes:
Pichi Diccionario V2.0 es un humilde programa que permite conocer el equivalente en Che Süngun de algunas palabras del Winka Süngun (o sea del español). La versión 2.0 incluye, además, un traductor numérico.