lunes, 3 de agosto de 2009

"Aventuras del lonko Quintupurray": Crónica de una raza muerta

Imagen: www.australosorno.cl

Muchas veces para la sociedad "dominante", los Mapunche somos parte de la historia: sólo existimos en los libros de historia y no somos parte del presente.

El domingo 2 de agosto de este año, apareció en la sección llamada "La Máquina del Tiempo" del diario Austral de Osorno una pequeña referencia a un "lonko huilliche" de nombre "Quintupurray". En ella se cuenta, desde una sucinta visión histórica occidental, acerca de la actividad comercial de los llamados "huilliches" y los "indios de las pampas" (hoy Argentina). En un comienzo se hace una referencia al proceso de invasión del territorio Mapuche en el Puelmapu por parte del estado argentino:

Nota: resaltaré con negrilla las ideas que me parezcan interesantes.

"Era ya la amanecida cuando apareció un grupo como de 50 indios. Traían unas 500 yeguas y como 3 mil vacas. Habíamos salido del fortín a perseguirlos y tratar de quitarles el arreo”. Alfred Ebelot, relato de la campaña del Desierto. Frontera sur, Argentina. 1874.

El párrafo anterior es muy decidor en cuanto al objetivo de invadir territorio de Puelmapu por parte del estado argentino, mismo objetivo que el estado chileno de esa época persiguió a este lado del territorio Mapuche.

En seguida, el autor (Guillermo Sáez E.) describe las relaciones comerciales de los "indígenas":

"Durante el siglo XIX la sociedad huilliche era una organización de muchas transformaciones, con una economía mercantil incipientemente desarrollada y con rasgos de una ganadería ya constituida, aunque la agricultura no era actividad muy generalizada. Las tribus estaban de paz y creció el comercio en esos años entre el hispano-criollo, huilliches y los colonos alemanes recién llegados al sur austral. Las vacas, los ovinos y los caballos son tres especies que cambiaron la economía del Butahuillimapu".

En el periodo en que el Pueblo Mapuche en la Fütawillimapu recupera la libertad (después de la destrucción de Osorno en 1604), nuestros predecesores retornaron a sus (nuestras) ancestrales formas de ejercer el comercio, con la diferencia de que ahora con la incorporación de animales traídos por el español, el comercio interno y con otros pueblos originarios alcanzó mayores niveles en cuanto a número de animales transados. Con la refundación de Valdivia el año 1645 (tras un fallido acercamiento con piratas holandeses), efectivamente comenzó a generarse un incipiente comercio entre Mapuche e invasores españoles que en ningún momento atentó con la autonomía política, religiosa o idiomática.

El texto continúa así:

"Se estableció un fluido comercio por las dos bandas de la cordillera y era frecuente el intercambio de mercadería entre Chile y el extenso territorio de la pampa argentina.

Numerosos caminos unían el territorio huilliche con el territorio de las tribus indígenas de las pampas, muchas sendas se entrecruzaban después de trasponer los boquetes cordilleranos, de los cuales los más utilizados en verano eran el de Lipela y Lago Hermoso en el Ranco, el boquete Puyehue y Millaqueo en la cordillera de Osorno. Estas sendas confluían a un camino conocido como la gran rastrillada o “camino de los chilenos” que llegaba hasta Bahía Blanca y Carmen de Patagones en el Atlántico. A lo largo de esta ruta y en las pampas convivían diferentes clanes indígenas, como los ranqueles, tehuelches salineros y manzaneros en el Neuquén, siendo algunas hostiles para los visitantes de este lado de la cordillera. También estaba la frontera sur de Argentina establecida por una línea de fortines de ejército que en plena ocupación de la Patagonia austral llamada campaña del desierto batallaba con las tribus de Calfucura, Catriel y Ñanquetruz fieros caciques de los indios pampas. En este estado de hostilidades los comerciantes huilliches establecían sus relaciones mercantiles en esas lejanas tierras".

Como bien se sabe, las relaciones comerciales (fluidas) a ambos lados de la cordillera se iniciaron antes de la llegada de los españoles y no son producto de la invasión del Pueblo Mapuche a las pampas del Puelmapu (que de paso habría provocado la extinción de los pueblos que vivieron en ese territorio), como afirma actualmente la corriente histórico-(pseudo)nacionalista chilena y argentina para deslegitimar la recuperación de territorio por parte de la Nación Mapuche. La evidencia se encuentra en los restos arqueológicos encontrados y en la toponimia del Mapuche Süngun presente en el territorio "argentino". En ambos casos, la data es anterior a la llegada del español.

En la expresiones "el territorio huilliche con el territorio de las tribus indígenas de las pampas" y "diferentes clanes indígenas, como los ranqueles, tehuelches salineros y manzaneros" hay que detenerse un momento. En primer lugar, el uso del término "tribu" será adecuado en la medida de que no induzca a la idea de "cultura no avanzada". Particularmente me parece un término desafortunado. En segundo lugar, debe interpretarse los conceptos "huilliche", "ranqueles", "tehuelches" (supuesto ejemplo de pueblo exterminado por la "invasión" Mapuche a las pampas, según los historiadores antimapuche argentinos), "salineros" y "manzaneros", como agrupaciones zonales Mapuche a nivel de srewel (lewo). En el caso de los llamados "huilliche", su designación engloba a otras agrupaciones zonales a nivel de srewel como Künkokeche, Chaurakawünche, etc.. Lo importante es no perder de vista la unidad de la Nación Mapuche: kiñe molfün müten (una sola sangre).

Respecto a las hostilidades entre "tribus" Mapuche es importante recalcar que dentro de un pueblo cuya organización se basa en la autonomía de sus unidades estructurales, como en nuestro caso, es natural que existan disputas entre algunas unidades (müchuya, kawün, srewel incluso hasta entre fütalmapu) debido a discrepancias políticas, presiones ambientales (desastres naturales, sequías, exceso de lluvias), enfermedades, aumento de la población, escases de recursos, etc.. La ocurrencia de conflictos internos nunca atenta con el principio de unidad de la nación.

En lo que atañe al nombre "camino de los chilenos" me imagino que ya en esa época debió ser considerado una toponimia bastante graciosa por nuestros ancestros, en contraposición al sufrimiento, la rabia y la humillación del que fueron presa nuestros Kuifikeche Yem con la ¿Pacificación? de La Araucanía y la Campañan del ¿Desierto?. He de suponer que a estas alturas todos sabemos que los dos empresas mencionadas llevan asociados los conceptos muerte, destrucción, despojo, invasión, humillación, sometimiento, racismo, ...

Y la crónica continúa:

"Desde Chile la caravana de comercio llevaba para intercambiar: paños, naipes, aguardiente, vestuario, algunas baratijas y azúcar que trocar por animales en el comercio local. Desde las pampas traían ganado vacuno, caballares, yerba mate y sal. Esta última elemento muy importante, ya que su control otorgaba poder. El dominio de la pampa residía en el que tuviera el imperio sobre Salinas Grandes, cercano a Choele-choel.

En la fotografía que data del año 1873-74, aparece montando su caballo blanco Domingo Quintupurray, uno de los más experimentados jefes de esas caravanas, junto a cinco de sus capitanejos: Lorenzo Rail, Quilalebo, Temisto Naguil, el lenguaraz o traductor Victoriano Aburto, Natalio Millaman y Aniceto Leficura. El comienzo del poblamiento de la ganadería en la región se debe al interesante y desconocido trabajo que ejercieron estas caravanas de comerciantes huilliches durante el siglo XIX. El filólogo alemán Rodolfo Lenz nos ha dejado una completa entrevista realizada en 1890 a Quintupurray, donde relata sus aventuras."

Efectivamente, de la actividad comercial (chauki - trafkintu), realizada bajo un pertinente ceremonial, los nampülkafü (viajeros) traían del waisüf mapu gran cantidad vacunos y equinos, además de joyas, monturas, herraduras y sal. Entre los nampülkafü que viajaban al Puelmapu, Domingo Quintuprai (¿Kintu-pu-srayin?) dejó en la historia una huella imborrable a través de los relatos que Rodolfo Lenz transcribió en un invierno de 1894, en la ciudad de Santiago, siendo particularmente importante el llamado "Viaje al País de los Manzaneros", fuente inagotable para el estudio del Che Süngun de finales del siglo XIX.

Antes de referirnos a Domingo Quintuprai o Quintpurray, me quiero detener en dos puntos: (1) en la figura de Victoriano Aburto y (2) en la idea de que el comienzo de la ganadería en lo que hoy es la provincia de Osorno se debe a la actividad comercial "iniciada" en el siglo XIX. En lo que respecta al primer punto surge la pregunta ¿Será Victoriano Aburto descendiente de los Comisario de naciones Francisco Aburto Caballero (1740-1825), Fracisco Aburto Ramírez (1782-1854) y Francisco Manuel Aburto Encinas (1818-1858)? Quizás no, debido a que los descendientes de Francisco Aburto Caballero se establecieron en el sector de Arique, ubicado a unos14 Km. de la ciudad de Valdivia, aun así aparece una vez más el apellido Aburto en importantes hitos de la historia reciente del pueblo Mapuche en el Willimapu.

En lo que toca al segundo punto, los inicios de la actividad comercial entre Mapuche Williche y Mapuche Puelche se pierden en el tiempo, pero si nos centramos en la ganadería bovina y equina, situaremos los inicios de la ganadería inmediatamente después de la destrucción de Osorno, es decir, en el retorno a la libertad y en el reestablecimiento de la actividad comercial con el Puelmapu. Lo que probablemente induce al error de que previo al Tratado de Paz de 1793 no había un masa ganadera de relevancia se debe a un periodo de conflictos internos de la sociedad Mapuche de la Fütawillimapu, que a la larga permitieron consolidar la invasión española y chilena a partir del mencionado tratado. Dicho periodo de conflictos interno, que alcanzó su apogeo a mediados de 1700, implicó una serie de maloka al territorio más llano por parte de los Künko. Esta situación provocó que muchos kawün optaran por dejar dichos terrenos, aptos para la agricultura y la ganadería, y se establecieran en sectores más adecuados para la defensa. Toda esta cadena redundó en una disminución significativa del número de cabezas de ganado en los llamados "llanos de Osorno".

Finalmente, la ganadería bovina y equina tuvo sus comienzos en el siglo XVIII y no en el siglo XIX.

Como mencionábamos anteriormente, el investigador Rodolfo Lenz tuvo contacto con Domingo Quintuprai en la ciudad de Santiago durante dos meses del invierno de 1894, pero ¿Qué hacía un mapunche en la capital del país de "al lado"?

El año 1894, los "caciques" de Osorno y Llanquihue viajan a Santiago para entrevistarse con el presidente chileno, Jorge Montt, y entregarle el primer Memorial de los Apo Ülmen del que se tenga registro. Dicho documento es una denuncia de las atrocidades cometidas por los chilenos en contra de los Mapuche, especialmente en el sector de Remehue:

En la reducción de Remehue y varias otras, nuestros perseguidores para arrebatarnos nuestros terrenos incendiaban casas, ranchos, sementeras; sacaban de sus viviendas por la fuerza a los moradores de ellas, lo arrojaban a los montes y en seguida les prendían fuego, hasta que muchos infelices perecían o quemados vivos, o muertos de frío o de hambre. Jamás en país alguno podrá imaginarse que esto se ha hecho un sinnúmero de veces, vanagloriándose un individuo en la actualidad de haber incendiado siete veces el rancho a una pobre familia”. ¿Cuál era el complemento de este bandidaje? La respuesta la proporciona el mismo escrito: “…se sustraen los expedientes de los juzgados, saltean a los correos, violan la correspondencia, ponen en las administraciones o estafetas a personas interesadas en los asuntos, y de un modo o de otro, consiguen lo que quieren. Se repite esto millares de veces, se hacen procesos de apariencias, después queda todo encubierto.

El Memorial de 1894 fue firmado por los Apo Ülmen Juan de Dios Caniupan (San Pablo), Gregorio Trunci (Quilacahuin), José Antonio Cofian (Remehue), y Juan Antonio Nailef (Rahue). Resulta curioso que, transcurrido más de un siglo desde la entrega de aquel memorial, algunos fragmentos concuerdan con la realidad actual de muchas comunidades Mapuche.

Según Lenz, Quintuprai “acompañaba a algunos caciques de Llanquihue como intérprete de sus reclamos ante las autoridades chilenas”. Sin duda la tradición familiar de los Quintuprai se mantuvo con el peñi Domingo, dado que ejercía la misma función de srüpalsüngufü (lenguaraz) que su abuelo Juan José Quintuprai ejerció en la época de la independencia del pueblo chileno.

Poco es lo que el autor de estas líneas ha podido averiguar de la vida de Domingo Quintuprai y sus descendientes. La mayor parte de los datos se deducen de los trabajos de Rodolfo Lenz, por lo que el lector o lectora de estas líneas deberá remitirse al libro “Estudios Araucanos, 1895 – 1897” para conocer como era el viaje que hacían nuestros hermanos hacia el waisüf mapu para comerciar, además de utilizar dichos relatos como una forma de aprender costumbres perdidas y rescatar parte nuestra moribunda variante de la Lengua Mapuche.

Ahora, después de un largo rodeo, iremos al punto que me llevó a escribir este texto. Como mencionábamos al principio, para la sociedad chilena los Mapunche sólo existimos en los libros de historia, no somos parte del presente. Se nos ha pretendido ocultar y desligar del pasado heroico que nos mantiene en esta tierra para pasar a ser "descendientes" de las naciones preexistentes a la invasión extranjera o los "indígenas de Chile".

Resulta confuso de entender la idea de un país "multicultural", democrático e inclusivo, en donde se supone que los "pueblos indígenas" son respetados y escuchados, cuando todavía vemos que la mayoría de los chilenos tienen una concepción de que los "indios" y los "araucanos" fueron grupos humanos incivilizados que vivieron alguna vez en el territorio hoy ocupado por ellos, y que los "descendientes de los indios" son tratados folklóricamente o son perseguidos política y judicialmente por considerárseles terroristas al reivindicar derechos "inventados por los comunistas".

Está bien... Acepto que la mayor parte del tiempo hablamos en español, predicamos religiones extranjeras, aceptamos sin reclamar la política, la economía y la forma de vida civilizada que tan amablemente nos han traído, y que nos acordamos que somos Mapuche cuando hay algún proyectito o beneficio del estado (hasta le bailamos y le cantamos). Pero en el fondo, y espero que no tan al fondo, somos los mismos que un día le perdieron el miedo a las bestias que montaban los winka y que se apropiaron de las armas del enemigo para contener a la potencia más grande de ese tiempo.

¡Imagínense! ¡Unos indiecitos de metro cincuenta sin más que lanzas, arcos, flechas y caballos fueron capaces de hacer retroceder a un ejército provisto de armaduras, espadas, arcabuces y cañones!

Somos quienes decidimos sacar a los invasores, destruyendo Osorno en 1604.

Somos quienes firmaron el Tratado de Paz en 1793, documento que delimita el territorio que es nuestro.

Somos quienes fueron quemados vivos o murieron congelados en Remehue.

Somos quienes prefirieron dar sus vidas antes que ser desalojados de sus y nuestras tierras en Forrahue.

Somos quienes un día de 1982 se reunieron para trabajar y recuperar nuestra organización ancestral y nuestra lengua en base a la autonomía y la autogestión, aún cuando sufrían la opresión de una dictadura... ¡Increíble! ¡Ser Mapuche es motivo de orgullo! ¡Y no se necesita financiamiento!

Somos quienes en 1996 hicieron un Ngillatun en el Fundo Huitrapulli para decir "¡Esta es tierra Mapuche!"

Somos quienes recibimos una bala por la espalda de parte de carabineros de Chile.

...lo único que espero, es que no seamos quienes celebren el "Bicentenario".

Afi ta fachi süngu, mañumtueimi tañi chilkatufü anai!!!


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