jueves, 2 de febrero de 2012

Kanillo: un nütram de Zenón Rumian... Ñi l'aku


Hoy quiero compartir con todo aquel o aquella visitante, que se da el tiempo de leer cosas que a nadie parece importarle, un nütram de mi l'aku (el padre de mi padre) Zenón Rumian (Srüngi Antü) quien ya está en el pu alwe mapu (la otra tierra) a la espera de nuestro reencuentro para poder conversar allá lo que no se alcanzó a compartir en esta vida.

El nütram que presento en esta ocasión es la versión que él conocía respecto a Kanillo (¿Kangelu?¿Kanillü?¿Kangüllü?), ser que se desenvuelve tanto en el plano físico como en el espiritual y al que se le vincula con "el mal", la pobreza, la sequía y el sufrimiento.

Probablemente las y los no williche no tengan la menor idea de a quien me refiero... Quizás sea necesario que revisen este artículo:

Millalikan: El Ngillatun del Territorio de los Künko: la “Interrogación” (Parte IV)

El relato en cuestión fue registrado en una serie de cartillas llamadas "Historias de la Comunidad" por allá en el año 1995. Gracias a este nütram es posible aproximarse a la concepción mapunche williche del "bien" y del "mal", su interdependencia y límites difusos. Importante mencionar que la religión mapunche o mejor dicho el Kuyfi Müpiltun se aleja bastante de las imposiciones cristianas del "cielo", el "infierno", el "pecado", la "salvación" y "el juicio final", lo que no deja de ser bastante anecdótico para mí dado que mi abuelo era sumamente católico, resultado de 200 años de subyugación misional. Aún así tenía mucha claridad de cómo era nuestra antigua religión... Podría decir muy subjetivamente que era el mapunche casi perfecto.

Y sin mayor parloteo, aquí dejo "La historia del Canillo" transcrita textualmente del trabajo ya señalado:


Nombre relato: "La historia del Canillo"
Informante: Zenon Rumian
Sector: Pualhue

RELATO N° 5

"LA HISTORIA DEL CANILLO"

Habla una familia Mapuche que salía a trabajar en el día. Se hacían la comida con MUTI (mote), era la sopa que se preparaba con el trigo, la arveja, la yerba silvestre del campo y con bastante aliño. Este era uno de los alimentos que usaban los indígenas para alimentarse.

Esta familia tenía un niño menor llamado Canillo, era un niño pequeño que no crecía nunca, pasaron años y años y siempre estaba chiquitito y guatón.

Salían todos a trabajar al campo. El niño quedaba en la casa. Como era la costumbre no se preparaba comida a cada hora, sino que se preparaba una sola vez para todo el día, o a veces para dos días. La familia dejaba la comida guardada y al llegar en la tarde no encontraban nada. No se sabía que se hacía la comida, era tanta la comida y no había ni un perro ni un gato que se la pudiera comer, y todos los días lo mismo. De repente el dueño de casa, el papá, dijo: "Bueno, que esta pasando aquí, uno deja la comida, después llega con hambre y no hay nada". Sospechaban que podía ser el niño, ¿Cómo puede y dónde se va a echar tanta comida ese niño chico, y siendo que a él le daban de comer? Después dejaron colgada la olla en el caballete de la rukita, que era bien alto, igual se perdía la comida, seguían preguntándose, no encontra­ban ninguna explicación de lo que sucedía día a día.

Un día se les despertó la curiosidad y quisieron descubrir quien se comía la comida. Dejaron la olla arriba del caballete y salieron. Pero sólo se hicieron los que salían a trabajar y se quedaron afuera. Se fueron, se demoraron y después ellos miraron por la rendija de la casa, para ver que pasaba adentro.

Entonces Canillo, en cuanto quedó solo, él se estiró, creció para arriba y llegó hasta la olla comiéndose toda la comida. Ahí descubrieron quien era. El padre corrió donde su señora, que estaba más allá escondida, le dijo "mira ahí está, es el Canillo. No es buena gente, es el diablo que está aquí. Lo que vamos a hacer es tirarlo al agua. Si estoy seguro que es el diablo nada más, hay que tirarlo al agua". Ellos estaban a la orilla del mar, pescaron a Canillo y lo arrojaron dejándolo caer entre las profundidades del mar.

Desde que echaron al mar a Canillo, vino un calor que terminó con todas las sementeras, todas ellas se secaron. Pensaron que no iba a quedar nadie, iban a morir todos de hambre.

Y ahora ¿que hacer? Todo fue porque habían echado a Canillo al mar. Ahí nació la idea de hacer el NGUILLATUN, la rogativa, y por eso hicieron la primera rogativa. Toda la gente tuvo que irse al mar, hacer sacrificios, llevar harina tostada, mudai, diferentes alimentos para ir donde el taita Huentiao que ya estaba en el mar viviendo por mucho tiempo atrás.

El taita Huentiao vivía encantado en el mar de Pucatrihue. Los Mapuches caminaron hacia allí. Entonces dicen que Canillo voló del mar y se puso en el sol con una rama de Laurel Estaba ahí y él no iba a bajar hasta que hubiesen muerto todos ¿por que habían hecho eso con él? La gente va toda al mar rogándole a Canillo que bajara del sol, para que pase el claro, venga la lluvia y se pueda volver a tener las sementeras. Huentiao también rogó y le dijo a Canillo que "¿por qué no bajas del sol?, que cese la sequía y que haya otra vez comida, para que la gente no se muera de hambre".

Canillo dijo “¡NO!, yo no quiero, porque me hicieron ese mal tan grande".

Así pasó un tiempo con Canillo en el sol y la gente muriéndose de hambre. Parecía que nunca iba a acabar que nunca la gente volvería a comer, que el pueblo Mapuche iba a desaparecer.

No hallaban que hacer para que el Canillo bajara. Después acordaron y le dijieron: "Mira taita Huentiao, Canillo es soltero y ¿Por qué no le das una hija?, creemos que así puede bajar". Buena idea, dijo el taita Huentiao, si él quiere casarse con mi hija está todo listo, y así el podrá bajar. Le ofrecieron en la misma rogativa la hija y Canillo se rió y dijo: “Bueno, si verdaderamente me da la hija Huentiao, entoces ahí si que yo bajo”, y bajó del sol Canillo con su Laurel y después Taita Huentiao le dio la hija.

Y se celebró el casamiento en el mar en la misma rogativa con toda la gente. Huentiao le dijo a Canillo; "Tu te quedas aquí, en mí casa, como eres mi yerno y nunca más salgas a hacer daño". Desde entonces Canillo quedó preso, así se terminaron las sequías.

Ahí quedó la rogativa y la idea del taita Huentiao. Si algo sucede hay que recurrir al taita Huentiao, él puede controlar la lluvia, la sequía, etc.



¡Notable!, ¿Verdad?

Me imagino que ahora comienzan a entenderse algunas cosas: por qué se le ruega al Taita Wenteyao por el buen tiempo, cómo se conciben "el bien" y "el mal", los matrimonios "espirituales", etc... Y hablando de matrimonios, Wenteyao tuvo más hijas que también se habrían casado con algunos importantes entidades espirituales de la Fütawillimapu, llamados hoy indistintamente como ngen, uno de los cuales está en serio peligro de ser destruido.

Por qué no aprovechar de decir que extraño mucho a mi abuelo, su presencia serena, sus manos firmes como el metal que trabajaba en su herrería, su voz profunda, sabia, intimidante y a la vez tierna, sus nütram y chascarros varios... ¿Cómo no recordar y sorprenderse que con más de 80 años pudiera barbechar más un cuarto de hectárea a puro azadón y cuesta arriba? ¿Cómo no recordar sus efímeros arranques de mapuchismo?

Lamento no haber tenido la madurez y el tiempo para escuchar y entender sus historias, muchas de las cuales he olvidado.

¿Cuantas cosas que aún no comprendo estaban explicadas en sus nütram?

No lo sé.

Lo que sí sé es que cuando me toque partir a la otra tierra me sentaré junto a él, comeremos, beberemos y conversaremos por un largo rato.

viernes, 20 de enero de 2012

"La Civilización Mapuche Astronomía, Ciencia y Cosmovisión" - Juan Ñanculef


Por sugerencia de mi peñi-weñüi Gabriel, cuyo trabajo de 2008 comenté hace unos años atrás (ver aquí), he subido una presentación en Power Point (PDF) llamada "La Civilización Mapuche Astronomía, Ciencia y Cosmovisión" del investigador mapuche Juan Ñanculef, en el que expone sus convicciones e hipótesis respecto al conocimiento y visión de nuestro pueblo respecto de "las estrellas". Puede descargar el trabajo aquí:


En una apreciación general, me parece más bien una propuesta astrológica y numerológica que un trabajo que de cuenta de los conocimientos astronomicos Mapuche (los que evidentemente tienen un aspecto espiritual y religioso). Por otro lado es importante mencionar que ciertamente, y tal como lo señala David en un comentario en la parte 3 de mi publicación El We Tripantu y la reconstrucción de la Astronomía Mapuche, el peñi Juan Ñanculef trata de validar por igualación la (por el momento) fragmentaria astronomía de nuestro pueblo con la astronomía de la civilización dominante.

Como mencioné en alguna oportunidad, la intuición y "algo más" me dice que efectivamente hay ciclos y un calendario Mapuche propio (con sus virtudes y defectos), pero los ciclos señalados reiterativamente por Juan Ñanculef están errados... a menos que mis matemáticas ka mollfünche estén mal.

Queda a juicio del lector y lectora de estas líneas la validez del contenido presentado en el trabajo en cuestión.


Más para leer:

lunes, 12 de diciembre de 2011

15 minutos de fama (Parte II)...

Salvador Rumian, gestor mapuche “Nuestro territorio ancestral está gravemente desmantelado”

A sus 27 años, Salvador Rumian ha tomado en sus manos la tarea de crear puentes culturales. Hoy nos habla de la ancestral recuperación del suelo, la flora y la fauna que su pueblo posibilitaba en terrenos del sur, los mismos que hoy luchan contra el avance de la degradación y sus consecuencias.

Salvador ha participado y realizado varias iniciativas autogestionadas, como cursos y talleres de Che Süngun y la elaboración de softwares multimedia para niños. También el curso de historia Mapuche Williche y Che Süngun “Tayin Kuifi Süngun ñi We Choyün”, uno para PESPI 2011 y otro para emprendedores Mapuche. Además administra el sitio web www.futawillimapu.org donde se difunden noticias, software y documentos históricos. Ello junto a investigación histórica y de cosmovisión para consultorías y talleres junto a su padre.

Culturalmente los mapuche han concebido que todo en el universo tiene espíritu “lo que implica una vinculación de hermandad entre los componentes de la naturaleza, de la cual somos parte. En este sentido, si un mapuche (williche) necesita algún elemento para su sobrevivencia debe pedir un permiso al ngen (dueño o espíritu protector) respectivo y realizar una ofrenda (compensación) para realizar el fratricidio, en términos espirituales. También hay que considerar que tiende a limitar sus necesidades y a usar tecnología que no le de ventajas muy amplias sobre la naturaleza”, explica Salvador, experto en programación de software e investigador de lengua e historia local.

Nacido en Misión San Juan, Salvador Rumian creció rodeado de bosques nativos. “Viví entre la ruralidad y la semi urbanidad. Practicábamos la agricultura, pero teníamos ciertas comodidades que se asemejaban a la vida en la ciudad”, cuenta sobre sus vínculos con la actual comuna de San Juan de la Costa “antiguo territorio mapuche (aillasrewel) conocido como künko”.

Para cursar su enseñanza media emigró a la ciudad. Cuenta que en términos académicos esto fue bueno, pero no en “lo identitario, lingüístico y religioso”. Luego ingresó a ingeniería plan común en la Universidad de Chile y vivió en un hogar mapuche de Santiago. Fue un período complejo. Desalojos de estudiantes de otras etnias y la reciente muerte del entonces joven de 17 años Alex Lemún fueron hechos que se tradujeron en tomas, huelgas de hambre y ausencia de clases.

El mapuche busca conocer en profundidad cada elemento de su entorno, pues al usar un recurso natural debe considerar que hay especies u elementos con los que se genera interdependencia (el voqui, por ejemplo) y otros que si se explotan se recuperan a mediano o largo plazo. “En general el mapuche opta por los primeros, pero en ocasiones -cuando las necesidades ya no puedan limitarse- se usan racionalmente los elementos que se recuperan en el tiempo”.

Hasta mediados del siglo XIX las familias o müchulla tenían asignado un territorio mucho más amplio. “Esto se debía a que periódicamente (50 a 100 años) cuando la naturaleza alrededor de la única vivienda de lamüchulla se veía disminuida, era necesario el traslado a otro sector del territorio asignado con el fin de permitir la recuperación del suelo, la flora y la fauna”.

Salvador, en esa línea, plantea que “se ha documentado la práctica de la agricultura de tala y roce en superficies amplias (para alimentar a 50 personas) junto a la ganadería (primero de auquénidos y después de animales traídos por los españoles), por lo que la intervención en el bosque fue importante”.

Sin embargo, desde una perspectiva más amplia “la naturaleza presente en la tierra asignada a unamüchulla nunca debería estar en peligro. En la actualidad, sólo se observan residuos de dichos sistemas bajo la figura de prácticas productivas”, debido, entre otros factores a “la usurpación de territorio que impidió la transhumancia en las tierras de cada müchulla, trayendo depredación de bosques y erosión de suelos consigo”.

DIFUSIÓN DE LA ESENCIA

“La real historia de mi pueblo permite entender que, además de nuestro territorio ancestral, nuestra cultura y lengua están gravemente desmanteladas. Hoy hablar de la müchulla (familia), del kawün (comunidad), elsrakisuam (forma de pensar y entender el universo desde la visión Mapuche), el müpiltun (fe y religión) y el kimün (conocimiento) es como hablar de conceptos que nunca existieron, pero cuyos remanentes aún es posible percibir en la cotidianidad de los y las williche”.

“Me crié con el español como lengua materna, dado que mi madre es chilena o no mapuche, pero siempre bajo la sombra de mi padre, uno de los principales precursores de la reconstrucción social, histórica, política y cultural Mapuche Williche, objetivo al que se sumaron gran parte de sus hermanos”. Fue en ese marco que en los 90 lo llevó a diversos talleres de cultura y lengua.

El primero de éstos fue de Che Süngun impartido por su abuela paterna “kuku en nuestra lengua”. Este tipo de experiencias hicieron que a los diez años ya manejara léxico con “una buena cantidad de oraciones y un poco de la historia de mi territorio. Ya a fines de la década de 1980 el Che Süngun era una variante territorial de la Lengua Mapuche al borde de la extinción, por lo que de alguna manera los talleres realizados contribuyeron a revitalizar nuestra lengua”, enfatiza.

Dice que su objetivo es contribuir a que en las próximas dos décadas “se pueda lograr un freno de la migración desde las llamadas comunidades a las zonas urbanas y la reconstrucción de un piso social, cultural, económico y político mínimo que nos permita ejercer nuestros derechos colectivos. También me gustaría contribuir a difundir en la sociedad chilena la real historia mapuche local, para que se entienda por qué existe una deuda con mi pueblo, sentando las bases para un mejor entendimiento y cambios reales, sobretodo en la educación escolar y universitaria”.




Nota: lo de "experto en programación" ciertamente es una exageración (todavía estoy a nivel de ciclos "for" y esas cosas).

15 minutos de fama (Parte I)...

A continuación dejo una pequeña publicación realizada por miembros de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN).

Mapuches y bosques nativos: reflexión histórica en San Juan de la Costa

La comunidad Purretrum Pucatrihue escuchó atenta el análisis del joven mapuche- williche Salvador Rumian para aprender, en conjunto, aspectos de la historia organizacional de la que son herederos quienes proyectan sus vidas desde bosques nativos que limitan con el mar

La “gente del sur” –definición de williche- intenta, en el marco de sus varias e históricas luchas, mantener vigente su memoria. Considerada como una rama meridional mapuche, hoy en día parte de sus descendientes se siente miembro de una etnia diferente que habita en las regiones de Los Ríos y de Los Lagos. Y como tal, busca fortalecer los vínculos con su identidad.

Se trata de una situación que el experto en programación de software e investigador de lengua e historia local, Salvador Rumian (27), ha tomado como un desafío. Finalizando noviembre se reunió con la comunidad Purretrum Pucatrihue, en San Juan de la Costa, para conversar sobre la estructura organizacional mapuche. Ello, con el acento puesto en cómo se ha dado el manejo forestal de los bosques que, en la zona, limitan con el mar.

En la próxima década el número de hablantes del dialecto Che Süngun se perderá como variante de la lengua mapuche transmitida oralmente en la zona, pues quienes tienen un nivel intermedio o superior no alcanza la veintena, y con edades que bordean los 70 años.

Müchulla, en el origen

Por eso, el encuentro se inició compartiendo algunos conceptos que componen la cosmovisión mapuche. Entre ellos el de Kütralwe, fuente de calor que ha impulsado el crecimiento de las Müchullas como estructuras familiares independientes, con grupos que residen en un katan (sruka), compuestas por 40 a 80 personas con familias extendidas de tres o más generaciones.

Estas unidades mínimas de la estructura social han expresado su tendencia hacia la autonomía, pero siempre comprendiendo que la interdependencia es necesaria, dados los múltiples lazos matrimoniales y económicos conformados.

Las alianzas, en este sentido, con el paso del tiempo generaron un clima de estabilidad que dio pie a los Kawün -o agrupaciones sociopolíticas de las Müchullas- fuente de nuevas alianzas económicas, territoriales y políticas. Luego los Lewo (Lepun)/Srewel dieron forma a la agrupación sociopolítica de Kawün, estableciendo mayores alianzas sociopolíticas y comerciales. Y así, hasta crear estructuras más complejas.

Bosques

En los territorios ocupados originariamente por las Müchullas la tala, la quema de bosque y la recolección han sido tareas necesarias para la subsistencia. Eso sí, con una mirada de largo plazo en la que las comunidades se acomodan en los espacios disponibles para dar paso a la regeneración, respetando de esa manera los ciclos naturales. Se pide permiso. Se piensa en el entorno como fuente de recursos que distan de ser inagotables.

Sus vínculos además se basan en la extracción de productos forestales no madereros como la fibra vegetal de la enredadera voqui fuco para cestería, leña, carbón y la construcción de tejuelas en especies nativas.

El desarrollo agrícola para ellos es clave, con cultivos de maíz y papa principalmente. La ganadería ovina, heredera de chilihueques extintos, los abastece de carne, piel y lana. Y la recolección de productos del mar, a cargo de pescadores o “mareros” aporta a la subsistencia y el comercio a pequeña escala.

Socializar un nuevo modelo

En la ocasión Noemí Almonacid, en representación de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo (AIFBN), entregó a la comunidad ejemplares del documento “Hacia un nuevo modelo forestal”, para promover la necesidad de conversar sobre el estado de la actividad forestal y examinar -como protagonistas- la serie de propuestas que se plantean en éste, en pro de alcanzar un modelo productivo más sustentable.

“Para la agrupación compartir con ustedes esta propuesta es importante. El que tomen conocimiento de las problemáticas que afectan al sector les permitirá ver reflejada su propia realidad, conversar y mostrar cuáles son sus inquietudes. Estaremos atentos para recibir sus comentarios y aportes”, sostuvo la coordinadora.

Fuente: AIFBN (01.12.2011)

lunes, 9 de mayo de 2011

Algunos nütram y epeu en Che Süngun

Aprovechando la oportunidad comparto las traducciones al Che Süngun de algunos relatos que me pidieron realizar en tiempo récord hace algunas semanas (los 4 desde las 9 hasta las 12:30 hrs. de un día lunes), relatos de nuestra gente que fueron registrados por el Monkü Küsobkien y por el Centro Cultural Wechemapu, con apoyo de profesionales no mapuche que han sido un gran aporte por estos lados y de los cuales he aprendido mucho (me gusta reconocer a las personas que realizan un buen trabajo).

Y bueno, sin mayores preámbulos aquí dejo los relatos: Chi wentru, fil’kun engu (El hombre y la culebra), Chi nampülkafü (El viajero), Pu epu peñi (Los dos hermanos), Nowel Püllü (Toro Encantado).

Cualquier corrección nos será sumamente útil a todos.

Chi wentru, fil’kun engu
El hombre y la culebra

Kiñechi mai mülefui kiñe wentru ngapitulu kiñe uñuñ malgen engu. Srupafui tripantu welu mülelafui yall.

(Había una vez un hombre casado con una hermosa mujer. Pasaban los años pero no había hijos.)

Fillantü atrulefui chi wentru, ligkünowi… Füta kütran küpai.

(Este hombre todos los días estaba cansado, se puso pálido (blanco)… Se vino una gran enfermedad.)

Wentru küsoukülefui pu lemu, mamel’ katrükefui. Feita mo pekefui kiñe fil’kun ta ümagkülefui wente kiñe pu mamel’. Fachi wentru lepuntuyawi chi fil’kun, welu fil’kun wal’ mülepafui wente pu mamel’.

(El hombre trabajaba en el bosque, labrando (cortando) madera. En ese lugar veía una culebra que dormía sobre un palo. Este hombre se la pasaba espantando a la culebra, pero la culebra volvía estar sobre el palo.)

Amulu wentru ñi küsou mo, pu lemu, feiti uñuñ malgen sruka mo srumel mülekefui, tripalai nga.

(Cuando el hombre iba a su trabajo, en el bosque, su hermosa mujer se quedaba en la casa, no salía.)

Kiñe antü wentru pefi chi malgen ñi wesa femken: wentru tripai ñi sruka mo, welu sragin srüpü mo mülelu, wiñoi pu sruka. Powi chi wentru pu sruka mo welu mülelafui chi malgen. Feimo il’küi chi wentru, leftripai pu lemu.

(Un día el hombre notó que su mujer actuaba raro: el hombre salió de su casa, pero estando en la mitad de su trayecto, se volvió a su casa. Llegó a la casa pero la mujer no estaba. Entonces se enojó el hombre y salió rápidamente rumbo al bosque.)

Petu matu-amulefui pu lemu, katrusrupaeyeu chi fil’kun. Feimo ta wentru witrapüsrami ñi katsal, katrüi fil’kun ñi lonko. Eula katrülu chi lonko fil’kun, kütrankülewelafui chi wentru, atrulelafui, wal’ küpai newen.

(Mientras andaba por el bosque se le atravesó la culebra. Entonces el hombre levantó su hacha y le cortó la cabeza. Cortada la cabeza de la culebra, el hombre ya no estaba enfermo, no estaba cansado, retomó su fuerza.)

Powülu chi wentru ñi sruka mo, mülepai wesa pesrimontun: katrüngei malgen ñi lonko. Feimo kimpai ta feichi uñuñ malgen, wesa kalkuche ta ngefui.

(Cuando llegó a su casa, había una horrible pesadilla: la mujer tenía la cabeza cortada. Supo entonces que su hermosa mujer era una “bruja”.)


Chi nampülkafü
(El viajero)

Kiñechi mai mülefui kiñe wentru, Künko mapu mo ta mongelu, kuñifal che nienolu iyal tañi iyalu.

(Había una vez un hombre de San Juan de la Costa, muy pobre que no tenía como alimentarse.)

Kiñe antü tripai ka ke mapu, cheu ta ini no srume kimlayafueyeu. Amui, amui chi wentru l’afken mo ta powi.

(Un día salió a otras tierras, donde nadie lo conociera. Camino, camino el hombre hasta que llegó al mar.)

Mülelu chi wentru pu l’afken mo, kollof ka luche isrüpukefui. Srupai kiñeke antü: “fachi tuwe kümei ta mongeya. Mülei al’ün ke l’afken iyal” srakisuami.

(Cuando llegó al mar, se alimentaba de cochayuyos y luche. Pasaron los días y pensó “Está es buena tierra para vivir. Hay mucho alimento en el mar.”)

Fillantü tripakefui kiantualu l’afken mongewe: kollof, ulte, yupe, loko, lüga, luche, piwüsr ikefui. Kiñe antü akui ñi üwelen sruka mo welu mülefui seumakünolu iyal. “¿Ini küpai inche ñi sruka mo? ¡Mongelai che ta fachi pu mapu!” pisrki. Wentru lloftulewefui kiñe che ñi akun.

(Todos los días salía a buscar alimento del mar: cochayuyo, lunfos, erizos, locos, luga, luche y piures comía. Un día llegó a su solitaria casa pero la comida ya estaba preparada. “¿Quién vino a mi casa? ¡Está tierra está deshabitada!” dijo con sorpresa. El hombre quedó esperando la llegada de una persona.)

Eula srangi antü mülelu, l’afken mo tripasrki kiñe uñuñ malgen, kiñe “shumpall” ta pingi.

(Cuando ya era mediodía, salió repentinamente del mar una hermosa mujer, al que se le llama “espíritu del agua”.)

Nütramkai wentru ka malgen engu. “Nielan küsou, lamüen ¿Pepi-küsou tami pu sruka?” sramtui chi wentru. “Femaimi, lamüen” llou-süngui chi malgen.

(Conversaron el hombre y la mujer. “No tengo trabajo, hermana ¿Puedo trabajar en tu casa?” preguntó el hombre. “Así lo harás, hermano”, respondió la mujer.)

Al’üpu amui engün, powi kiñe füta sruka. Feiti wentru küsowi epu antü, kintui mamül’ tañi katrüal. Fei ñi küsou mo, “shumpall” elufi kiñe tronü milla pañilwe. “Ini no srume nütramnentulayafimi fachi süngu” feipi chi malgen.

(Caminaron una larga distancia hasta llegar a una gran casa. El hombre trabajo dos días buscando madera para picar. Por su trabajo, el “espíritu del agua” le dio un puñado de oro. “A nadie le contarás este asunto” dijo la mujer.)

Nielu milla pañilwe, ñi mapu mo wiñoi chi wentru. Trüyülefui chi wentru.

(Teniendo oro, el hombre se volvió a su tierra. Estaba muy contento.)

Srupai kiñeke küyen, afi milla pañilwe. “Mülei kiñe küme küsou tayeu pu l’afken” pifi chi wentru ta kiñe wenüi.

(Pasaron los meses y se acabó el oro. “Hay un buen trabajo allá en el mar” le dijo el hombre a un amigo)

Amui pu shiweñ, powi chi pu l’afken. Kintui pu sruka welu mülewelafui. Wiñolu pu wentru, soi kuñifall mülewepai engün. Monkü che ayetufi ta feichi pu wentru.

(Se fueron los compañeros hasta llegar al mar. Buscaron incesantemente la casa, pero ya no estaba. Al volver los hombres, quedaron más pobres. Todos se burlaron de aquellos hombres.)

Pingefilmi kiñe elkangechi süngu, nütramnentulayafimi. Nütramnentufilmi, wesa pewün müleai müten.

(Si alguien te dice un secreto, no lo cuentes. Si lo cuentas, sólo habrá calamidades.)


Pu epu peñi
(Los dos hermanos)

Kiñechi mai, amulu kiñe ngisre lemuntu püle, truftui ñi fücha peñi, pangi ta ti.

(Una vez, andando un zorro por el bosque, se encontró con su hermano viejo, el puma.)

“Mari mari, peñi ¿Kümeleimi famo?”, pi ngisre.

(“Te saludo, hermano. ¿Estás bien?”, dijo el zorro)

“Mari mari, pichi peñi. Kümelen fa. ¿Eimi ka?”, pi chi pangi.

(“Te saludo, hermanito. Estoy bien, ¿Y tú?”, dijo el puma.)

“Küme mongekan, welu küpa-il’otuafun, fücha peñi”, süngui chi pichi peñi.

(“Vivo bien, pero quisiera comer carne, hermano viejo”, habló el hermano pequeño.)

“¡Numeayen mai kiñeke meumeutu!”, pisrki chi fücha peñi.

(“¡Vamos a agarrar unas ovejas!”, dijo animadamente el hermano viejo.)

Tripai pu epu shiweñ kintualu pu meumeutu, welu numelai kiñe no srume.

(Salieron los dos compañeros a buscar ovejas, pero no cazaron ni siquiera una.)

Numenolu meumeutu, il’küi chi fücha peñi, feimo ¡¡¡Waaaarrrgggg!!!, wisrarküi… Il’otui ñi pichi peñi piam.

(Como no agarraron ovejas, se enojó el hermano viejo, entonces gritó “¡¡¡Guaaaaarrrrrggg!!!” y se comió a su hermano pequeño, dicen.)


Nowel Püllü
(Toro “Encantado”: Es el espíritu de algún antepasado que toma la forma de algún ser para ayudar a sus descendientes cuando éstos realizan el “efkutun” y mantienen el Che Süngun.)

Kuifi antü pikefui kiñe tremche, Pulotre mapu mo ta mongelu, mülefui kiñe müchulla nielu al’ün kuse trankal. Fachi pu trankal, “waka” ka pingei, nielai nowel, welu fillantü mülefui küme pichi ke trankaltu.

(Antiguamente, contaba una abuelita del sector de Pulotre, había una familia que tenía hartas vacas que no tenían toro, pero que todos los años tenían muy buena crianza.)

Seuma akulu kuse trankal ñi nowel suamken, monkü muatuki, femngechi mai küpakefui fachi Nowel Püllü mongelu kiñe pichi pulli iñau malal mo.

Cuando llegaba el tiempo en que necesitaban un toro, bramaban todas, así lograban que viniera el “Toro Encantado” que vivía en un cerrito cerca del corral.)

Küla pun muatukefui pu “waka”, feimo akufui chi füta nowel, newentu konpafui pu malal mo.

(Las vacas bramaban tres noches, entonces llegaba el gran toro que por la fuerza entraba al corral.)

We Tripantu akulu, fücha ngensruka efkutukefui kiñe füta uñuñ trankal. Kiñe srag tsasro opungekefui mol’fün trankal mo, srümulkefui chi tsasro pu malal konpawe. Feimo ngensruka nentukefui kiñe amomasrin, Che Süngun süngukefui müten. Nowel Püllü küme pefui fachi efkutun, feimo küme ke kullin niekefui chi müchulla.

(Cuando llegaba el mes de junio, el Año Nuevo Mapuche, el viejito dueño de casa sacrificaba un hermoso animal. Se llenaba un jarro de greda con la sangre del animal y se enterraba en la entrada del corral. Entonces el viejito hacía una oración en Che Süngun. El “Toro Encantado” venía con gusto su ofrenda y por eso la familia tenía muchos animales.)

Srupai pu tripantu, fücha ngensruka lapai. Wekeche efkutuwelai, nentuwelai amomasrin, müpiltukelai ngensruka ñi femken.

(Pasaron los años y murió el viejito dueño de casa. Los jóvenes ya no hicieron sacrificios, no realizaban oraciones, ya no tenían fe en lo que el dueño de casa hacía.)

Feimo Nowel Püllü küpawelai: lai monkü pu kullin, kasra mo amui pu wekeche, üwelepai chi mapu.

(Entonces el “Toro Encantado” ya no vino más: murieron los animales, los jóvenes se fueron a la ciudad y la tierra quedó desolada.)

Süngunoliyen tayin kewün, efkutunoliyen inche pu kuifi ke püllü, fil’ süngu wesa tripayai, welu nütramkaliyen inchen Che Süngun, nentuliyen inchen kuifi müpiltun, küme mongen nieayen.

(Si no hablamos nuestra lengua y si no realizamos ofrendas a nuestros espíritus ancestrales, todos nuestros proyectos saldrán mal, pero si usamos nuestro Che Süngun y practicamos nuestra fe, siempre viviremos bien.)

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